25 N: de lo oficial a lo real

Blakely Morales
La conmemoración del 25N, Día Internacional por la Erradicación de la Violencia contra Niñas y Mujeres, dejó clara la distancia entre el discurso oficial, el no oficial y la realidad.
Desde el fin de semana, colectivas en defensa de los derechos humanos de las mujeres privadas de la libertad, levantaron la voz con una protesta durante una carrera atlética en el Parque Tangamanga 1, organizada por la Secretaría de las Mujeres del Estado, donde el requisito de inscripción era donar artículos para las mujeres internas en el penal del Xolol.
La colectiva Dignidades Todas las Justicias, llevó pancartas para denunciar que la dignidad “no se dona, se garantiza”, señalaron la inutilidad de la actividad y a la titular de la SeMujeres Gloria Serrato, acusando inacción frente a estrategias que buscan minimizar y ocultar la violencia de género que persiste en el estado y en las instituciones.
El lunes el gobernador Ricardo Gallardo participó en el evento conmemorativo oficial junto a funcionarias, funcionarios y diputadas pero con nula presencia de representantes de organizaciones de la sociedad civil. Ninguno de los mensajes emitidos ahí resonó durante la jornada, se trató de un evento meramente ornamental.
Ayer en el Congreso del Estado se realizó el Parlamento de las Mujeres Jóvenes, con ideas muy interesantes, pero sobre las que no queda claro si el Legislativo dará seguimiento para su aprobación como iniciativas o si también se trató de un mero adorno.
Una de las propuestas, por ejemplo, presentada por la joven Fátima Luna Romo, apuntó hacia una reforma a la Ley de Salud estatal para desbloquear la educación sexual integral desde las infancias principalmente para la protección de las niñas y las adolescentes, pues dio datos alarmantes: en 2024 hubo un aumento en el estado del 20 por ciento en las enfermedades de transmisión sexual, mientras el mismo años más de 2 mil mujeres menores se convirtieron en madres. Si no vemos en eso la violencia, hay que volver a empezar.
Por la tarde ayer martes, estuvimos en la concentración convocada por la colectiva Por Ellas, Por Nosotras y por Todas que agrupa a familias víctimas de feminicidio, en el Memorial por Karla Pontigo y las víctimas en la Plaza de Armas.
Las consignas fueron claras y concretas: no al levantamiento de la Alerta de Violencia de Género en los tres municipios donde se mantiene vigente, la capital, Ciudad Valles y Soledad. Recordemos que por decreto, este mecanismo para prevenir la violencia en todos los niveles fue levantado en Matehuala, Tamazunchale y Tamuín, una decisión que ha sido criticada por las colectivas y las organizaciones.
Susana González, madre de Lupita Viramontes, víctima de feminicidio en el año 2012, denunció en un posicionamiento que las cuentas no le salen al gobierno del estado en su intento por levantar la alerta; pues de 169 homicidios dolosos cometidos contra mujeres en un año, solo 5 se investigaron con el protocolo de feminicidio.
Sofía Viramontes, hermana también de Lupita Viramontes platicó con algunos medios de comunicación, le preguntamos si tiene alguna opinión sobre las actividades que realizan las autoridades de manera institucional en el marco del 25N, esto fue lo que nos dijo.
Entre las madres víctimas de casos de feminicidio, también estuvo Patricia Rojas, madre de Samantha Rodríguez, una joven estudiante de la Facultad de Medicina de la UASLP, que murió en el 2016 cuando fue arrojada desde un tercer piso, un caso que no ha sido procesado.
Patricia Rojas habló y leyó un mensaje que le envió la propia facultad informándole que a partir de los hechos recientes que sacudieron a la máxima casa de Estudios, están planteando la creación de un código de emergencia, el código Sam, en honor a Samantha Rodríguez, para la prevención de casos de violencia entre estudiantes. Recordemos que en este caso, lo más indignante es que la muerte de Samanta quedó registrada como un accidente y el principal sospechoso, a pesar de los testimonios fue un compañero de la facultad que hasta hace un tiempo ejercía la medicina.
Las participantes de la concentración hicieron pancartas, mensajes de exigencia y denuncia en el memorial de las víctimas; luego se trasladaron al Jardín Colón frente al edificio de la Secretaría de las Mujeres e Igualdad Sustantiva para reiterar su posicionamiento, realizar iconoclasia en la fachada y el pase de lista de las mujeres que faltan, de las que no estan.
Los niños y las infancias fueron un tema importante durante la manifestación, así como la crítica sutil pero contudente contra la administración actual; entre las consignas, las mujeres feministas gritaron “no queremos Splash, queremos paz”, “no se va, no se va, la alerta no se va”, y una de las pancartas decía “nos ponemos verdes, pero de la indignación.
Las asociaciones y colectivas también denunciaron que la violencia contra menores ha presentado un repunte, pues un diagnóstico señala que más de 9 mil carpetas de investigación por delitos cometidos contra niñas, niños y adolescentes se abrieron entre 2020 y 2024.
Un pequeño, familiar de Fer Morán, víctima de feminicidio en 2020, marchó al frente del contingente, pidió tomar un megáfono para poder gritar: Justicia.












