El Lila López, arte y reflejo del presente para dialogar con la sociedad

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Por: Paty Calvillo, periodista

En el marco de la 45ª edición del Festival Internacional de Danza Contemporánea “Lila López” que organiza la secretaria de Cultura de Gobierno del Estado, se presentó la compañía Taller Coreográfico de la UNAM, proveniente de la Ciudad de México. Con una ejecución pulida, profunda y emocionalmente resonante, donde sus ejecutantes trasladaron el arte a la reflexión sobre la realidad actual de la sociedad. Pero también hablaron de una de las sensaciones más necesarias para el humano, el amor.

El elenco de bailarines, conformado por Nadia Ramón, Salvador Sánchez, Alfredo Tame, Ángel Rueda, Cristina Rueda, Ana Barragán, Ruth Morán, Fernando Ursuga, Estefanía Gómez y Paulina Segura, mostró una notable versatilidad técnica y una presencia escénica que dio vida a cada una de las propuestas coreográficas con intensidad y precisión.
Ejecutaron tres piezas coreográficas que capturaron la atención y sensibilidad del fiel público del Lila López, que fueron Enigma de Irina Marcano; Huma de Melva Olivas; y Puntos de Encuentro, del maestro César Brodermann.

La pieza Huma, creada en 2018 por Melva Olivas para la Compañía Nacional de Danza, fue adaptada e integrada al repertorio del Taller Coreográfico de la UNAM en esta nueva etapa. “Es una obra que habla del amor, pero de ese amor que ya no se encuentra, del desencuentro, del intento por conectar con el otro cuando cada quien ya habita su propio universo”, explicó Melva Olivas.
Uno de los momentos más emotivos de su presentación, se da durante una secuencia de giros, donde los intérpretes logran una efímera, pero poderosa conexión, un instante de plenitud que da sentido a todos los intentos anteriores.

Mientras que Enigma, de la directora artística Irina Marcano, se inspira en las obras visuales del artista M.C. Escher y sus realidades infinitas. “Es una pieza que habla de la rutina, de cómo puedes caminar y caminar y volver al mismo punto”. Los bailarines están encerrados en un cuadrado de luz del que no pueden salir. Es una metáfora de la vida diaria, del intento constante de romper con la monotonía. La obra plantea una lucha interna contra la repetición y el conformismo, un deseo de escape de la medianía cotidiana.

La tercera coreografía, Puntos de Encuentro, del coreógrafo César Brodermann, explora el concepto de redes humanas y digitales, así como los deseos individuales y colectivos que nos conectan. La obra culmina con una intervención directa con el público, cuando los bailarines bajan del escenario e invitan a los espectadores a participar en sus danzas. Esta ruptura de la cuarta pared no es sólo una estrategia escénica, sino una declaración artística. “Queremos que el público no sólo observe, sino que sienta la danza, que se sienta parte de esta red, de este deseo común de conexión como seres humanos”.

Fotos y vídeo, Paty Calvillo

El Taller Coreográfico de la UNAM celebra 55 años con nueva visión artística

El Festival Internacional de Danza Contemporánea “Lila López”, fue escenario de una noche vibrante de danza contemporánea con una de las compañías universitarias más longevas y representativas de México. El taller coreográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, esta festejando 55 años de historia, reafirmando su relevancia y capacidad de renovación artística bajo la dirección de Irina Marcano, directora artística, y Melva Olivas, asistente de dirección y coreógrafa.

Esta compañía fue fundada por la maestra Gloria Contreras, quien la dirigió durante casi 47 años, consolidándola como una institución de autor, con un enfoque particular en el lenguaje neoclásico. Desde su fallecimiento, la dirección ha sido asumida por distintos proyectos a través de convocatorias. Actualmente, estas talentosas mujeres encabezan esta nueva etapa, siendo las terceras en tomar el mando desde la salida de la bailarina.

“Este año celebramos 55 años de existencia. Es una compañía profesional universitaria que pertenece a la UNAM y ha sido fundamental en la formación y proyección de la danza en México”, destacando el legado de la fundadora y la evolución que han impulsado desde su llegada.

A los potosinos, les presentaron una faceta fresca y contemporánea de su repertorio. Los poetas del cuerpo reflejaron la nueva estética y visión de la dirección artística actual, con una propuesta cargada de simbolismo, energía, memorias desde una mirada íntima y poderosa y de una conexión entre los intérpretes, el espacio y la audiencia, que les retribuyó el esfuerzo, volcándose en aplausos para los intérpretes.

Es una compañía muy versátil, pues manejamos tanto lenguaje neoclásico como contemporáneo. Esta presentación muestra claramente la línea y la dirección que proponen para ser contemplados. Sin duda, son una agrupación de bailarines con historia, pero también con una fuerte apuesta por la innovación, la diversidad estética y la conexión con las audiencias, a quienes tienen que sacar de las tablets, celulares y de las redes sociales, para envolverlos entre delicadas siluetas y precisos y poderosos movimientos.

Su presentación, también es una invitación a acercarse a la danza contemporánea, una disciplina que muchas veces es vista como distante o inaccesible. “En México estamos más familiarizados con otros géneros, como la música grupera o el folclor, pero la danza contemporánea también tiene un mensaje, también te puede tocar profundamente”, expresan las responsables de la velada.

Sin lugar a la improvisación

La preparación del elenco es rigurosa y constante. Los bailarines reciben entrenamiento diario tanto en danza clásica como contemporánea, bajo la guía de maestros invitados de alto nivel. Cada coreografía implica un proceso creativo distinto, y la compañía se caracteriza por su adaptabilidad a distintos lenguajes dancísticos. “Estamos en un proceso continuo de transformación. Cada pieza tiene un lenguaje propio, y es importante que el cuerpo del bailarín se adapte a él”, explicó Irina Marcano.

Para ambas, el panorama actual de su quehacer artístico, se encuentra en uno de los mayores desafíos de la danza en México que es la profesionalización. Aunque existen muchas escuelas y egresan numerosos talentos, los espacios para el desarrollo profesional son escasos. De hecho hay muchos bailarines en el país pero desempleados porque no todas las autoridades creen en las bondades del baile “es necesario abrir más caminos para que las y los jóvenes puedan continuar su carrera artística, ya sea en compañías institucionales o independientes. La danza requiere no sólo pasión, sino también estructuras que la sostengan”.

En diálogo con los nuevos públicos del Lila, no solo debe ser emocionar

Durante la 45ª edición del Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López, el Taller Coreográfico de la UNAM no solo presentó un programa sólido en lo escénico, sino también una declaración artística que apunta al presente y al futuro de la danza. Tras la función, las coreógrafas reflexionaron sobre el papel que debe jugar la danza en una sociedad cambiante, así como los temas que hoy deben ocupar el cuerpo y la mente de los intérpretes.

Uno de los puntos que destacaron fue cómo en los últimos años el festival ha abierto espacio a temáticas que antes no se abordaban con tanta claridad, pasó de temas de arraigo local, del nacionalismo mexicano a las verdades actuales como el cambio climático, enfermedades emocionales y hasta el uso de las redes sociales.

“En ediciones pasadas hemos visto cómo los discursos han ido cambiando; por ejemplo, el medioambiente se volvió tema, algo que antes no era tan visible en la danza. Y ahora, con esta invitación al público a participar directamente, estamos viendo una necesidad de romper barreras y acercar más el arte a las personas”, mencionaron.

Para ambas creadoras, mantenerse vigente en el arte escénico no solo se trata de técnica o estética, sino también de contenido. “La danza debe tener discursos que conecten con el público actual. No es solo emocionar, es hacer reflexionar. El arte es también una forma de diálogo con la sociedad y, por lo tanto, debe hablar del presente”.

Una de las preocupaciones que abordan es la necesidad de invitar al público a salir del aislamiento digital, a dejar por un momento las pantallas y volver a la experiencia viva del arte. “La danza es efímera. Cada función es irrepetible, aunque se trate de la misma obra. Cambia el intérprete, cambia el público, cambia la energía. Y ese encuentro único solo puede darse en la escena, con el telón levantado, con las personas presentes en sus butacas”.

Aun así, reconocen que el arte debe buscar nuevas formas de acercarse al espectador contemporáneo. “Es una invitación no solo a la danza, sino al arte en general. Ir a un museo, a una obra de teatro, al cine, a un concierto, a una intervención en la calle… todo eso te deja algo. Lo importante es abrirse y permitir que el arte entre en nuestras vidas desde distintos espacios”.
La compañía de diestros bailarines está comprometida con esa búsqueda “casi todas nuestras piezas actuales abordan temas contemporáneos. Es nuestra forma de seguir vigentes, de no quedarnos atrás frente a una sociedad que cambia y que necesita otro tipo de preguntas”.

El arte de la danza, tan necesario como otros

“Las obras le hablan a su tiempo. Algunas de ellas se vuelven repertorio, y cuando las ves diez años después, si siguen diciendo algo, es porque siguen siendo necesarias. Esa es la fuerza del arte, puede trascender el momento, pero nace del aquí y el ahora”.

Los bailarines que conquistaron en la función, en su mayoría son originarios de la Ciudad de México, aunque también hay un bailarín colombiano que ha trabajado muchos años en el país. Todos forman parte de un elenco estable del Taller Coreográfico de la UNAM, lo que les permite formarse continuamente en un repertorio que abarca desde las obras clásicas de la fundadora, la maestra Gloria Contreras, hasta las nuevas creaciones con discursos actuales. “Esa permanencia les permite vivir de cerca la transformación de la compañía y adoptar las nuevas propuestas con profundidad”.

El mensaje del Taller Coreográfico de la UNAM es claro, la danza contemporánea no puede ni debe quedar encerrada en sí misma. Tiene que mirar hacia afuera, hablar del presente, conectar con las preocupaciones actuales y ser un espacio de encuentro, reflexión y emoción. En un país donde la danza enfrenta todavía muchos retos en términos de visibilidad y profesionalización, propuestas como esta mantienen viva no solo la escena, sino también la conversación sobre lo que somos y lo que podemos ser. Y el Lila López, hace eso, profundiza, cala hondo, va de emociones a emociones y hace explotar en un cúmulo de ideas porque para eso, también es el arte, para liberar el pensamiento.

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