“¿Se inundaron?… ¡Los inundamos!”. Entrevista con el Dr. J. A. Ávalos, experto en variabilidad climática

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Blakely Morales

Este 2025 ha sido de lluvias generosas para  la ciudad y zona metropolitana de San Luis Potosí; pero con las lluvias también vinieron los problemas. Inundaciones, drenajes colapsados, infraestructura insuficiente, cierres viales.

¿Por qué la lluvia tiene que ser sinónimo de caos para una ciudad en el semi desierto que carece de agua?

La respuesta no es sencilla, y obliga hacer otras preguntas.

¿Estamos ante un fenómeno de lluvias “atípicas”? ¿Qué nos espera como ciudad ante los efectos del cambio climático? ¿Estamos preparados para lo que viene? ¿Seguirá lloviendo igual, más o menos en San Luis Potosí?

Para tratar de responderlas, entrevisté al doctor José Antonio Ávalos, él dirige el Laboratorio Nacional de Variabilidad Climática, Teledetección y Evaluación de Riesgos (el Variclim) en la UASLP y es experto, entre otras cosas, en cambio climático.

Empecemos por la expresión “lluvias atípicas”, que no tiene un sentido científico sino político. Pero si tuviéramos que aplicarla, para el caso, el doctor Ávalos nos sugiere recordar lo obvio, que nuestra ciudad forma parte de un ecosistema desértico mucho más grande.

“El que el clima cambie, ¿sí? No es tan preocupante como que el clima deje de cambiar. El clima es el pulso de la tierra. Eso nos indica que la tierra está viva. ¿Sí?

San Luis Potosí está situada en el sur del desierto chihuahuanse, realmente es una ciudad que forma parte de de de una gran entidad, una gran región geográfica o biogeográfica, que es el desierto chihuahuanse.

Y una de las características y condiciones más importantes de una zona desértica es la variabilidad climática.”

¿Qué es la variabilidad climática? En palabras simples, son los cambios naturales del clima en la Tierra, en periodos de tiempo que pueden comprender de meses a décadas; a diferencia de un cambio climático que implica tendencias prolongadas, de décadas a siglos.

En ese sentido, lo que vemos en San Luis Potosí es una tendencia de incremento en las lluvias. Comparemos por ejemplo, a nivel estatal, según los datos del Sistema Meteorológico Nacional, hace diez años, en junio de 2015, llovieron 129 milímetros; este 2025 fueron 187.  Hace veinte años fueron 64.

“Si nosotros hacemos un análisis de de la precipitación que normalmente ocurre en la ciudad de San Luis Potosí, nos vamos a dar cuenta que hay una tendencia a incrementarse, pero es una tendencia, no es un año atípico. O sea, lo que estamos encontrando en la mayor parte del territorio nacional es una tendencia de aumento en la precipitación, que eso sí tiene que ver con el cambio climático.”

Los modelos muestran que en el futuro, hacia los años 2050 y 2090, el territorio mexicano experimentará incrementos y disminuciones heterogéneos en la cantidad de lluvia.

¿Qué tanto lloverá en el futuro en la ciudad de San Luis Potosí? Es difícil determinarlo aunque debemos tomar en cuenta dos factores: la variabilidad, los periodos de sequía, sumadas al cambio y la crisis climática impulsada por la actividad humana.

“Aquí se juntan dos fenómenos. Venimos de una sequía, ¿sí? Y esa sequía pues produjo menos cantidad de agua de de precipitación. Tenemos muy mala memoria, porque si se remonta usted hace 4 o 5 años, tuvimos un evento de precipitación que fue gigantesco. Casi llovieron entre 60 y 75 mm (solo en la capital), cuando los coches venían bajando este hacia el periférico, ¿se acuerda?

Cuando una persona se la llevó una corriente y la metió abajo de un camión y pasaron todo ese tipo de cuestiones. Esos son eventos que tienen que ver con la variabilidad natural de de del del clima.”

En esta diversidad de factores que influyen en el comportamiento del clima, ¿cuáles son o serán los efectos de la actividad humana en las lluvias para la ciudad de San Luis Potosí?

El doctor Ávalos explica que tenemos aquí un gran ejemplo. Nos invita a remontarnos a la década de los 70, cuando la selva de la planicie costera desde Tabasco hasta Tamaulipas se convirtió en una gran zona agrícola y ganadera.

“Tenemos un gran ejemplo. No solo en San Luis Potosí, sino en toda la planicie costera del Golfo de México. A finales de los 70, a principios de los 80, en el periodo de Luis Echeverría, se nos metió la locura, bueno, usted y yo ni estábamos, pero a la gente que en ese entonces vivía, al gobierno, se le ocurrió que no debíamos dejar sin sembrar ningún espacio.

Entonces, esa zona era una zona muy interesante. porque era una selva llena, eran zonas selváticas.

Entonces despelamos la Chontalpa. Allá por Tabasco, Veracruz, luego nos seguimos y llegamos a San Luis Potosí y aquí destruimos la selva alta y media. La sustituimos ni siquiera por un distrito de riego, sino por pastizales que todavía existen, cañaverales, etcétera. Y produjimos un cambio climático que todavía nos está afectando.”

La consecuencia de aquello, son los recientes eventos extremos que vimos en la Huasteca, pero también explican que los vientos alisios, que antes dejaban gran parte de su lluvia en las selvas y humedales; ahora acarrean nubes hasta la Sierra Madre, el centro de México y la altiplanicie de San Luis Potosí, y son atraídos por las ciudades, donde generalmente llueve más por efecto de las islas de calor.

Es en esa mezcla de factores, además, donde se observan los grandes cambios de temperatura. Este mapa lo muestra claramente.

“Lo que estamos esperando es un incremento en la temperatura y un incremento en la precipitación. En la ciudad San Luis, porque las ciudades tienen además un comportamiento especial que se llama efecto isla de calor y en el caso de las ciudades desérticas efecto oasis.

Mire, debido a la actividad humana, a la presencia de mucha gente viviendo en un lugar, aquí ya si contamos la zona conurbada, andamos en 1 millón 200 mil o incluso más. ¿Sí? Okay, piense en eso. Ahora piense en las actividades industriales. ¿Qué genera al final toda actividad industrial como subproducto? Lo que genera cualquier transformación de energía, calor.

Y entonces, piense en 1 millón 300 mil personas zonas eliminando calor al ambiente. Para además nuestros coches, para además nuestras fábricas, para además nuestras casas, además nuestros aparatos, todo eso, ¿sí? Entonces, San Luis Potosí, si usted lo viera con una imagen de satélite en el infrarrojo lejano, es decir, térmica, vería que es un punto caliente, es una zona caliente.”

Pero entonces ¿qué nos espera? Si con lluvias de entre 50 y 70 milímetros por metro cuadrado, la ciudad colapsa, ¿estamos listos para lo que viene? ¿Para un contexto de más lluvia?

El doctor Ávalos responde tajante, que no. Pero piensa que esto, ni siquiera tiene que ver con la cantidad de agua que lloverá en el futuro. Sino con las malas decisiones que se han tomado en el proceso de crecimiento inmobiliario en nuestra ciudad.

Mire, le voy a decir cuál es el gran problema de San Luis Potosí. Ni siquiera es el incremento de las lluvias. Ahorita yo le puedo decir que el incremento en la precipitación a esta fecha con relación a lo que pasaba hace 20 años se ha presentado, pero es marginal.

Realmente lo que hemos alterado de manera extraordinaria es la estructura hidrográfica de nuestra cuenca, de la cuenca que contiene a San Luis. Los problemas de inundación no tienen que ver fundamentalmente con el incremento en la precipitación que sí se ha dado. Tienen que ver con la pésima forma en la que urbanizamos la ciudad, con las maneras tan tontas.”

Para ejemplificarlo, Ávalos utiliza en específico, una avenida, la avenida Parque Chapultepec, construida entre 2005 y 2007. Reconocible porque subirla caminando es prácticamente imposible, han ocurrido accidentes por su inclinación, y representa el acceso escarpado del desarrollo hacia la codiciada zona de amortiguamiento de la Sierra de San Miguelito.

El suelo es una esponja capaz de contener hasta 10 veces su peso, al eliminar la vegetación de esa zona de la ciudad, cubriendo con concreto el suelo y con avenidas como Parque Chapultepec, la industria inmobiliaria modificó la estructura hidrográfica de toda la ciudad.

“¿Qué pasa si yo elimino la vegetación como se me ocurrió hacerlo? Y quito el suelo, aunque sean matorrales, ¿eh? Y lo sustituyo por edificios.

Pero además con la peor ingeniería del mundo, porque esa calle de avenida Chapultepec, baja prácticamente a cordel, como si la hubieran tirado con una cuerda, ¿sí? Lo cual es terrible, es absurdo. ¿Sí? Entonces, lo que estamos haciendo ahí es que lo que antes bajaba lentamente en un espejo, ahora baja, ¿no? ¿Y a dónde llega?

A los colectores que tenemos en el periférico, con un golpe de ariete gigantesco que nos destruye esa infraestructura todo el tiempo. 

Alguna vez le pregunté a la persona que es eh estaba a cargo hace varios trienios por qué habían autorizado esa calle y dije y me contestó, “Nosotros no la autorizamos, la hicieron con amparo.” Un juez les concedió un amparo para hacer eso. ¿Sí?

Y entonces tenemos una política desastrosa porque en temporada de secas no sabemos qué hacer porque no tenemos agua y en temporada de lluvias sacamos toda el agua.”

Tratemos de entender. En una entrega anterior, otro investigador, el doctor Abraham Cárdenas, planteó que el problema no es construir sobre los cerros sino hacerlo ignorando las bajadas naturales del agua. Con esto que nos dice ahora el doctor Ávalos, imaginemos cómo debió ser avenida Parque Chapultepec: en lugar de un cordel inclinado y absurdo, un camino o avenida con curvas que rodeara las bajadas de agua para internarse hacia las partes altas de la Sierra de San Miguelito. Claro, que ese escenario es solo producto de mi imaginación, implicaría conflictos sociales en la actualidad.

“En mucho de eso hay mucho de ignorancia. Una gran corrupción porque mucho sí sabemos y nos hacemos tontos y porque al final de lo que se trata, pues es de optimizar el uso de los recursos y que las cosas salgan lo más barato posible y te den el mayor beneficio posible.”

Para concluir esta entrevista, el doctor Ávalos resume y da una reflexión contundente, la ciudad no se inunda, la inundamos; la inundaron, los constructores, la industria y los gobiernos:

“Contestando a sus preguntas, ¿está lloviendo más en el territorio nacional por efecto del cambio climático? Sí.

A eso eso súmele el hecho de que nosotros manejamos la hidrografía de nuestra cuenca terriblemente mal. No lo hacemos adecuadamente, no lo hacemos con inteligencia.  

Ese es el problema. ¿Sí? Que nosotros pensamos que este cubrir de concreto la cuenca, es la solución. Y muchas veces decimos, refiriéndonos a las zonas inundables que siempre son las zonas más pobres, porque la gente rica vive arriba, donde no se inunda. Entonces decimos, “Ay, pobres, se inundaron.” ¿Se inundaron? No, los inundamos.”

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