El Realito: Historia de un contrato leonino

Blakely Morales
En enero del 2015 el entonces presidente de México Enrique Peña Nieto inauguró el acueducto de la presa El Realito con la promesa de abastecer de agua durante los próximos 30 años, a la zona metropolitana de SLP, en constante estrés hídrico.
Ha pasado más de una década de eso, y a los gobiernos federal y locales, pero sobre todo a la población, nos urge deslindarnos de un proyecto que trajo más problemas que soluciones, con consecuencias costosas, por no decir millonarias.
Veamos los datos: el acueducto se construyó con una inversión público-privada, es decir, el gobierno federal mediante el Fondo Nacional de Infraestructura administrado por BANOBRAS puso una parte (el 42 por ciento) y la empresa concesionaria, la española Aqualia, puso la otra (un 58 por ciento), para un monto total de 2 mil 463 millones de pesos, a valores del 2009.
Paréntesis: el costo total del acueducto junto a la presa, fue superior a los 3 mil 500 millones de pesos a precios del 2014, pero para la presa solo se usaron recursos federales; la presa y el acueducto, son dos cosas distintas y hay que tenerlo en claro.
Ahora bien, el acueducto mide 134 kilómetros y tiene, en teoría, la capacidad de trasladar hasta mil litros de agua por segundo, desde el Río Santa María en los límites del estado de Guanajuato hasta la ciudad de San Luis Potosí.
Pero las fallas, que ya suman 94 en total desde aquel enero del 2015, hasta la más reciente en febrero del 2026, han evidenciado, que el acueducto no tiene esa capacidad, nunca la tuvo.
De aquel metro cúbico por segundo prometido para abastecer a unas 400 mil personas, la ciudad apenas recibe entre 200 y 400 litros por segundo, de acuerdo a informes locales.
Cuando el acueducto funciona con la cantidad proyectada, se rompe, así lo reveló el actual director general de la Conagua, Efraín Morales López, en septiembre del 2025, cuando reafirmó que los gobiernos se encuentran buscando alternativas para dar por terminado el contrato firmado en 2009 entre la Comisión Estatal del Agua y las empresas Aqualia, Aquos El Realito y otras.
En la actualidad, hay un consenso acerca de las condiciones leoninas del contrato del acueducto.
Pero, ¿Qué dice el contrato?
Firmado en julio del 2009 tiene una duración de 300 meses, 25 años, y plantea cuatro escenarios para una terminación anticipada: por mutuo acuerdo entre las partes, por fuerza mayor, por razones de interés general y la rescisión unilateral. En cualquiera de los casos, la empresa tiene blindados sus ingresos y la CEA está obligada a seguir pagando.
En el contexto de fallas reiteradas un escenario posible es el de la rescisión por incumplimiento de la empresa, en ese caso la CEA debe demostrar que se incumple o se ha incumplido con más del 50 por ciento de la cantidad de agua pactada, o que el servicio ha sido suspendido en más de cinco ocasiones durante más de cinco días en un año.
El tema ha llegado incluso a la mañanera, donde la presidenta Claudia Sheinbaum, se posición sobre las condiciones de ese documento.
¿Qué puede pasar?
Para la diputada de Morena y presidenta de la Comisión del Agua en el Congreso Local Nancy García Martínez, el escenario ideal es que la empresa cumpla con su obligación de trasvasar el líquido conforme a lo acordado; pues la propuesta de traspasar la administración del acueducto, le genera dudas.
Para los doctores Clemente Rodríguez y Rodolfo Cisneros de la Facultad de la Ingeniería de la UASLP, la CEA debería tener la capacidad de administrar el acueducto como ha propuesto la CONAGUA, pero coinciden en que la empresa debe cumplir con lo estipulado en el contrato, y por un servicio que las y los potosinos ya pagamos con nuestros impuestos.
En enero del 2023, el gobernador Ricardo Gallardo que ha sido puntual en este problema, señaló y calificó al acueducto El Realito como el negocio de 4 mil millones de pesos de unos cuantos, a quienes puso nombres y apellidos.
La pregunta es: ¿habrá responsables? ¿Qué pasará con el acueducto y con el contrato leonino?
Urgen respuestas, pero sobre todo urge el agua.









