La Huella de Briones

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Por Diego Aguilar

Carlos Briones ha dedicado gran parte de su vida al fútbol americano. Desde sus inicios en San Luis Potosí hasta su paso por la Liga Mayor y la Liga de Fútbol Americano Profesional (LFA), el ex liniero ofensivo construyó una trayectoria marcada por la disciplina, la constancia y la pasión por el deporte. Actualmente, desde su faceta como coach, continúa formando jugadores y compartiendo las enseñanzas que el emparrillado le dejó dentro y fuera de la cancha.

Pude entrevistarlo y estas fueron mis preguntas favoritas de esa gran conversación;

¿Por qué elegiste jugar fútbol americano?

Fue un deporte que me gustó desde el principio y que realmente me llenó. Me llamó mucho la atención la disciplina que exige, la intensidad con la que se juega y también el aspecto físico del deporte. Conforme fui avanzando, me di cuenta de que era algo que quería seguir practicando y desarrollando durante muchos años.

Si tuvieras que definirte como jugador en una palabra, ¿cuál sería?

Intenso.

¿Y como coach?

Apasionado.

¿Qué enseñanzas te dejó el fútbol americano para la vida?

Me dejó muchas herramientas que utilizo todos los días. Principalmente responsabilidad, disciplina, perseverancia y resiliencia. Son valores que aprendí dentro del deporte y que después pude trasladar a mi vida personal y profesional.

¿Cuándo te diste cuenta de que podías llegar a Liga Mayor?

Fue durante mi etapa en la UVM San Luis Potosí. Recuerdo que el coach Luis Ramírez me dijo que tenía potencial para llegar más lejos. Él había jugado en la UDLAP y escuchar eso de alguien con esa experiencia me hizo creer que realmente podía dar el salto. Fue un momento importante porque ahí comenzó a cambiar mi perspectiva sobre hasta dónde podía llegar dentro del fútbol americano.

¿Quiénes han sido las personas más importantes en tu vida y carrera?

Mi mamá, mis hermanas y yo mismo. Mi familia siempre ha sido un apoyo fundamental en mi desarrollo personal y deportivo. También considero importante reconocer el trabajo y esfuerzo propio que me permitió alcanzar muchas de las metas que me propuse.

¿Cómo llegaste a los Rojos?

Todo comenzó a través de una clínica realizada en el Tecnológico de Querétaro. A partir de ahí surgió el contacto con la organización y posteriormente el presidente me buscó para presentarme el proyecto. Me gustó lo que planteaban y decidí aceptar la oferta.

¿Existe la espinita de no haber conseguido un campeonato en Liga Mayor?

Sí, existe. Era uno de los objetivos más importantes que tenía como jugador y obviamente queda cierta frustración cuando no logras algo por lo que trabajaste durante tantos años. Son cosas que forman parte del deporte, pero definitivamente es una meta que hubiera querido cumplir.

Si tuvieras que describir tu experiencia en la LFA en tres palabras, ¿cuáles serían?

Disfrute, profesionalismo y convivencia.

La disfruté muchísimo porque tuve la oportunidad de competir al más alto nivel del fútbol americano profesional en México. También destaco el profesionalismo que existe dentro de la liga y las amistades que pude construir durante esos años.

Como coach, ¿qué pesa más en México: la falta de talento o la falta de infraestructura?

La infraestructura, por mucho. Creo que en México existe talento de sobra, pero hacen falta mejores condiciones para desarrollarlo. También considero que necesitamos una cultura deportiva más fuerte como país, porque eso ayudaría a que más jóvenes tengan oportunidades de crecer dentro del deporte.

¿Cuál es el mejor roster con el que jugaste?

Mayas 2017. Para mí era prácticamente una selección mexicana porque estaban reunidos algunos de los mejores jugadores del país. Compartir vestidor con ese grupo fue una experiencia muy especial y seguramente uno de los equipos más completos de los que formé parte.

¿Cómo te gustaría ser recordado?

Por la intensidad que llevo dentro y fuera de mi vida. Por toda la pasión que le he dedicado al fútbol americano y por la misma pasión que trato de poner en cada uno de mis proyectos. Me gustaría que la gente recordara el compromiso y la energía con los que siempre intenté hacer las cosas, tanto dentro como fuera de la cancha.

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