“Solamente contamos con el pueblo”: refugiados por el terremoto exigen más apoyo del gobierno de Venezuela

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Centenares de vecinos del programa gubernamental Misión Vivienda duermen en carpas, mientras esperan que las autoridades brinden información sobre el futuro de sus inmuebles

INFOBAE.-Josué está viviendo en su “oficina”. Este hombre de 38 años vende pasteles y empanadas bajo unos toldos que instala en una esquina del centro de Caracas. Tras los terremotos del 24 de junio, tuvo que salir con su familia del apartamento y hoy utiliza esas lonas como techo para resguardar a su esposa y tres hijos.

“Quisiera ir a trabajar, pero cómo hago. Si me llevo los toldos, los dejo en la calle”, comenta encogiendo sus hombros.

Josué habla este miércoles 8 de julio desde la avenida Bolívar, una de las principales arterias viales de la capital venezolana, hoy convertida en una especie de enorme campamento con decenas de carpas desplegadas en sus amplias aceras.

Acera con una fila de tiendas de campaña de colores rojo, verde, azul y negro. Árboles, palmeras, persona, edificios y un vehículo se ven en la escena urbana

La mayoría de quienes están ubicados en la avenida Bolívar residen en los edificios vecinos de la Misión Vivienda, programa gubernamental creado por el difunto Hugo Chávez. El movimiento telúrico comprometió la estructura de las torres, obligando a desalojar a centenares de personas.

El último parte oficial del gobierno de Delcy Rodríguez señala que el doblete sísmico ha dejado 3.811 fallecidos, 16.740 heridos, 17.907 personas sin viviendas, 856 edificios afectados y otros 190 colapsados.

Reclamo

Personas buscan recuperar sus enseres en el estado La Guaira, declarado zona de desastre tras los terremotos del 24 de junio. REUTERS/Adriano Machado

Cada uno se las arregla como puede. Algunos están en unas pequeñas tiendas de campaña, que tratan de reforzar con grandes bolsas negras para protegerse en esta temporada de lluvias. Están los que comparten el dolor sufrido estos días y los que prefieren guardar silencio. “Ya no quiero llorar más”, se excusa una señora.

Josué ha corrido con más suerte. Tanto que logró encender un televisor para que sus hijos pasen el rato con sus videojuegos. Sin embargo, permanentemente se queja por la falta de apoyo de las autoridades. “Aquí nadie nos ha ayudado”, expresa con amargura.

El reclamo se repite en todo el recorrido por la avenida Bolívar, aunque en la zona se encuentran funcionarios del gobierno del Distrito Capital, Protección Civil, bomberos, policías y hasta efectivos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

El último parte publicado por el gobierno de Venezuela señala que por los terremotos resultaron afectados 856 edificios y otros 190 colapsaron. REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria

“Ellos no ayudan”, afirma Oscar, aludiendo a las instituciones del Estado. Vendedor ambulante de 40 años, depende de la caridad para darle de comer a su esposa y tres hijos. “A veces son las 2 de la tarde y no hemos desayunado. Hay gente que hasta se desmaya por la falta de alimentos”, relata.

La carpa de Oscar es muy pequeña. “Si tuviera un mejor trabajo, podría estar más tranquilo”, se lamenta. Describe lo duro que es pernoctar en la calle. “Cuando llueve a la medianoche, puedes oír a los niños llorando, hay mucho miedo”, describe en medio del ruido y el smog que dejan los autobuses que cruzan la avenida.

Solidaridad

Voluntarios se acercan en motos y vehículos a repartir comidas y agua. “Venimos por nuestra cuenta, no somos parte de ninguna organización”, se presenta una señora que entrega envases con pasta y jugos a mujeres y niños.

Los profesores de un colegio se acercan para distribuir limonadas y un grupo de cristianos evangélicos toman nota de las necesidades de las personas para colaborar en la medida de sus posibilidades. También están Médicos Sin Fronteras y World Central Kitchen (WCK), la fundación del chef español José Andrés, con un cartel que reza: “Comida gratis”.

Las autoridades han habilitado espacios para atender a los damnificados en distintas zonas de Caracas y La Guaira. REUTERS/Marian Carrasquero

Los edificios de la Misión Vivienda de la avenida Bolívar se llaman Oscar López Rivera, 5 Héroes Cubanos y Omar Torrijos, en homenaje al líder proindependentista de Puerto Rico, los espías cubanos detenidos en Estados Unidos en 1998 y el presidente de Panamá. El gobierno ya está adelantando las labores de evaluación y recuperación de estos inmuebles, pero la incertidumbre entre los habitantes no para de crecer.

“No sabemos nada, cuándo podremos volver a nuestras casas, es una situación muy dura”, refiere Carmen, de 62 años, quien no disimula sus dudas sobre el desempeño de las autoridades. “Aquí solamente contamos con nosotros, el pueblo”.

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