
Sopitas.-Un ganadero de la región de Dakota del Sur siempre tuvo la corazonada de que algo enorme se ocultaba bajo sus tierras. Y bien dicen que a veces hay que hacerle caso al instinto.
Y es que, efectivamente, lo que se escondía ahí era nada más y nada menos que “Gus”, llamado así en honor al dueño del terreno, uno de los Tyrannosaurus rex más grandes registrados hasta ahora, según Sotheby’s.
De acuerdo con un reportaje de BBC News Mundo, el ejemplar está aproximadamente 61% completo por número de huesos, lo que lo convierte en uno de los T-rex más completos encontrados.
Además, de acuerdo con los expertos, presenta marcas de mordidas de otros ejemplares y fracturas de las que logró sobrevivir, lo que ofrece información muy valiosa sobre cómo vivían estos animales prehistóricos.
¿Por qué será subastado?
Pues bueno, este tema ha provocado una polémica bastante fuerte.
Y es que, después de casi 30 años de la última gran subasta de un Tyrannosaurus rex realizada por Sotheby’s —la de “Sue”, que terminó vendiéndose al Field Museum de Chicago por 8 millones de dólares— este martes será el turno de “Gus”.
Come see Gus the T. Rex at #SothebysNewYork before 14 July! Starring in the Natural History live auction, the 67-million-year-old specimen is one of the largest and most complete T. Rexes ever discovered. Estimated between $20-30 million, Gus is set to become the most valuable… pic.twitter.com/pK3oz037O8
— Sotheby’s (@Sothebys) July 11, 2026
Actualmente se estima que el fósil podría venderse por entre 20 y 30 millones de dólares, aunque especialistas consideran que la cifra podría ser todavía mayor, convirtiéndose en uno de los dinosaurios más caros jamás vendidos.
El trabajo detrás de encontrar un dinosaurio
A todo esto, Cassandra Hatton, directora global de Historia Natural de Sotheby’s, habló sobre la polémica que rodea esta subasta y explicó por qué estos fósiles alcanzan precios tan elevados.
Según contó, conoce muy bien hasta dónde son capaces de llegar los paleontólogos para encontrar un ejemplar como este.
“Las personas que buscan estos fósiles pasan meses en el campo, con tiendas de campaña y comida en sus mochilas, acampando en medio de la nada, rodeados de serpientes de cascabel, insectos y pumas”.

Y por si eso no fuera suficiente, encontrar un ejemplar es apenas el primer paso. Tan solo sacar a “Gus” de la tierra tomó tres años. Aunque no fueron tres años de excavación continua, Hatton explicó que:
“Solo se puede cavar durante la temporada de cultivo. Así que hay que esperar a que el suelo se descongele. Y luego hay que cavar sin descanso hasta que el suelo se congela de nuevo”.
Por ello, asegura que este tipo de subastas también representan una oportunidad para que quienes dedican años a descubrir y rescatar estos fósiles puedan recibir una compensación por su trabajo.
El debate que divide a la comunidad científica
Pero aquí es donde comienza el verdadero debate. Para participar en la subasta de “Gus”, las ofertas partirán de una cifra que muy pocos pueden pagar. Eso significa que para la mayoría de los museos resulta prácticamente imposible competir con coleccionistas privados.
De hecho, la profesora Susannah Maidment, investigadora de dinosaurios del Museo de Historia Natural de Londres (NHM), aseguró que:
“Ya nos resulta imposible acceder a muchísimos ejemplares debido a los altos precios”.
Según explicó, hoy en día muchos fósiles de dinosaurios ya no se valoran únicamente por su importancia científica, sino casi como si fueran obras de arte que personas con mucho dinero buscan coleccionar, algo que ha disparado su precio.
Y es que, cuando estos ejemplares terminan en colecciones privadas, investigadores y museos pueden perder la oportunidad de estudiarlos durante años.
Además, el público difícilmente puede volver a verlos y, en caso de que sean exhibidos, normalmente ocurre bajo las condiciones que establezca su propietario.
Es por eso que la subasta ha dividido opiniones. Mientras algunos consideran que estas ventas ayudan a financiar el enorme trabajo que realizan los paleontólogos para descubrir y preservar estos fósiles, otros —principalmente científicos— creen que venderlos al mejor postor limita el acceso a piezas que podrían seguir aportando información muy importante sobre la historia de nuestro planeta.








