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Reuters.- Al menos uno de cada cuatro exjugadores de la NFL fallecidos entre 2016 y 2021 padecía enfermedad cerebral degenerativa, conocida como encefalopatía traumática crónica (ETC), constató un estudio publicado el martes.
De los 878 exjugadores que murieron durante ese periodo, 235 donaron su cerebro, según indicaron los investigadores, y en 215 de esos cerebros donados se detectó ETC, una enfermedad degenerativa que solo puede diagnosticarse de forma definitiva tras la muerte.
Un portavoz de la NFL dijo que “la NFL se esfuerza de manera continua por hacer que el futbol americano sea un deporte más seguro, entre otras cosas mediante la implementación de estrategias para reducir las conmociones cerebrales y los impactos en la cabeza”.
“La NFL mantiene su compromiso de garantizar que la comunidad de la NFL tenga acceso a un conjunto sólido -y en expansión- de recursos para mejorar su bienestar físico y mental“, señaló. “Animamos a los exjugadores a que usen estos recursos para identificar cualquier problema y buscar tratamiento cuando les preocupe su salud”.
El autor principal del estudio, Daniel Daneshvar, catedrático de medicina física y rehabilitación en el Mass General Brigham y profesor asociado de la Facultad de Medicina de Harvard, afirmó que las lesiones cerebrales traumáticas repetidas son un factor conocido en el aumento de las tasas de enfermedades neurodegenerativas.
“Del mismo modo, tanto nosotros como otros investigadores hemos demostrado que, concretamente en los jugadores de la NFL, la tasa de mortalidad por enfermedades neurodegenerativas es aproximadamente cuatro veces mayor que en la población general”, añadió.
El estudio realizado por Mass General Brigham, la Universidad de Boston y la Concussion & CTE Foundation también reveló que entre los donantes de cerebro la demencia es frecuente, por lo que instaron a adoptar medidas de prevención centradas en reducir los impactos repetitivos en la cabeza en todos los niveles de este deporte.
El estudio también analizó la relación entre la CTE y la demencia, y reveló que más del 90% de las muestras correspondientes a la etapa más avanzada de la enfermedad (Etapa IV) presentaban también un diagnóstico de demencia.
“La mayor parte de los impactos en la cabeza que sufrieron estos exjugadores de la NFL no se produjeron a nivel de la NFL. Se produjeron a nivel universitario (…) y a nivel de instituto, y en muchos casos juvenil. Y todos esos golpes acumulativos en la cabeza se sumaron para dar lugar a un mayor riesgo”, afirmó Daneshvar.










