¿Por qué nos gusta sentir miedo?

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Por Alexa Durán.

Durante octubre, la mayoría de nosotros buscamos cosas que nos asusten. Apagamos las luces para ver películas de terror, contamos historias de fantasmas, e incluso entramos a recorridos en casas de terror para que un extraño con máscara nos persiga.

Las cosas que normalmente evitaríamos por sentido común se convierten en algo que estamos dispuestos a pagar. Y pensándolo bien, es bastante raro, ¿no?

Cuando sentimos miedo, nuestro cuerpo entra en alerta: el corazón se acelera, algunos sudamos como puercos (lamentablemente me incluyo en esto), aumenta nuestra atención y se activa una serie de respuestas fisiológicas que nos preparan para reaccionar ante un posible peligro. Muchos estarán de acuerdo cuando digo que en papel no es una descripción placentera.

Entonces, ¿por qué buscamos voluntariamente esta sensación?

La respuesta más sencilla es que tener miedo no es lo mismo que estar en peligro.

Cuando estamos viendo una película desde el sillón, caminando por una casa “embrujada” o escuchando un podcast de terror, nuestro cuerpo puede reaccionar como si algo estuviera pasando, pero en el fondo nuestra mente sabe que existe una barrera de seguridad.

Sabemos que podemos pausar la película, encender la luz o quitarnos los audífonos cuando queramos.

Sumado a eso, la respuesta de miedo puede venir acompañada de adrenalina y otras sustancias relacionadas con la respuesta al estrés, pero también a la recompensa. Por eso, cuando sabemos que estamos seguros, la tensión puede transformarse en emoción, excitación e incluso euforia. Es parte de lo que algunos investigadores catalogan como “curiosidad mórbida”; es decir, nuestro interés voluntario por aquello que nos resulta amenazante, extraño o inquietante.

Convertimos a la muerte, a los monstruos y a lo desconocido en algo recreativo. Y aún más importante, podemos decidir cuándo termina.

Aunque claro, no a todo el mundo le gusta.

El terror no provoca la misma reacción en todas las personas. Para algunos, la tensión de una película es emocionante; para otros, simplemente resulta desagradable.

Incluso entre quienes disfrutan el terror existen diferencias. Algunas personas buscan la adrenalina y el sobresalto; otras disfrutan más la historia, la atmósfera, la estética o la curiosidad por descubrir qué está pasando.

El miedo, después de todo, no es una experiencia universal en la misma medida. La reacción depende de lo que consideramos amenazante, de cuánto control sentimos que tenemos y de qué tan cómoda resulta para nosotros esa distancia entre el peligro y la seguridad.

Si tu eres de los que disfrutan esta época, con o sin luces encendidas, te tengo una buena noticia. Este octubre tendremos un especial de Halloween y día de muertos con historias extrañas, películas temáticas y por supuesto, mucha música. Acompáñenme este mes porque esta temporada de la bruja apenas va comenzando…

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