El volcán Kīlauea da una señal antes de lanzar fuentes de lava: qué descubrieron los científicos en Hawái

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Un estudio sobre la secuencia récord de erupciones identifica cambios en la cumbre del macizo que permiten anticipar nuevos episodios eruptivos

INFOBAE.-El volcán Kīlauea empezó a “inflarse” antes de cada episodio de lava y esa señal permitió a los científicos anticipar, con varios días de margen, cuándo podía reanudarse la actividad en su cumbre de Hawái. El patrón, identificado durante una secuencia récord de erupciones, ofrece una herramienta concreta para mejorar las alertas ante uno de los fenómenos más visibles y cambiantes de la volcanología.

Un estudio publicado en la revista Science analizó los primeros 39 episodios de fuentes de lava que comenzaron en diciembre de 2024 en el cráter Halemaʻumaʻu, en la cima del Kīlauea, dentro del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái. La conclusión no consiste en anticipar una hora exacta, pero sí en delimitar ventanas probables para una nueva erupción.

La cumbre del Kīlauea se eleva antes de cada nueva fuente de lava

Entre un episodio y otro, los instrumentos registraron un ascenso lento del terreno alrededor de la cumbre. Durante las erupciones, en cambio, el suelo descendía de manera rápida. Para los investigadores, el ciclo refleja la acumulación de presión dentro de un reservorio de magma poco profundo, seguida por su liberación cuando la lava asciende.

Múltiples fuentes de lava de color naranja brillante y rojo se elevan desde el suelo volcánico oscuro, con humo gris y un cielo nublado de fondo

Ese comportamiento se repitió con suficiente regularidad como para que el Observatorio Volcánico de Hawái, perteneciente al Servicio Geológico de Estados Unidos, pudiera fijar intervalos de previsión. El organismo ya había usado los datos de inclinación del terreno para anticipar posibles reinicios de la actividad durante la actual erupción.

La secuencia comenzó el 23 de diciembre de 2024 y superó registros previos del volcán. Hasta agosto de 2026 se habían contabilizado 54 episodios de fuentes de lava, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos. La mayoría duró entre seis y doce horas, con pausas de una a varias semanas.

El récord de erupciones convirtió a Hawái en un laboratorio a cielo abierto

Las fuentes de lava expulsan roca fundida y gases a gran velocidad desde las chimeneas volcánicas. En el caso del Kīlauea, algunas alcanzaron varios cientos de metros de altura. La serie acumuló observaciones de cámaras, estaciones sísmicas, sensores de gas, satélites y equipos que miden las deformaciones del terreno.

Un volcán expulsa lava incandescente de un cráter con flujos de roca fundida que recorren un paisaje volcánico oscuro, bajo un cielo azul y con un logo USGS

La disponibilidad de ese conjunto de datos distingue a esta erupción de las anteriores. Los investigadores combinaron las mediciones geofísicas con el estudio de rocas y vidrio volcánico para seguir las variaciones en la composición del magma que alimenta el sistema.

Las fuentes más altas de la secuencia superaron los 500 metros, de acuerdo con una base de datos del Servicio Geológico de Estados Unidos actualizada en septiembre. El material expulsado y llevado por el viento afectó sectores del parque, rutas e infraestructura en los alrededores del volcán.

Vista aérea de un lago de lava incandescente de color naranja brillante dentro de un cráter oscuro, con densas columnas de humo rojizo elevándose bajo un cielo crepuscular azul y naranja

El episodio 38, ocurrido el 6 de diciembre de 2025, dejó una imagen de la potencia de las erupciones. Una fuente inclinada hacia el sur cubrió una cámara de transmisión en directo con unos 10 metros de salpicaduras volcánicas, a unos 630 metros de distancia.

Los gases podrían ser la llave para explicar el inicio de las erupciones

El trabajo pone bajo revisión dos explicaciones para las fuentes episódicas. Una de ellas plantea que el magma libera cerca de la superficie burbujas de gas ricas en vapor de agua. Esas burbujas reducen la densidad del material y aceleran la salida de lava por las chimeneas.

Vista aérea de una erupción volcánica en el cráter de Kīlauea, con lava naranja brillante elevándose en una fuente y fluyendo sobre terreno rocoso. Humo blanco

La otra hipótesis ubica el proceso a mayor profundidad, donde una espuma con abundante dióxido de carbono se acumula en el reservorio magmático y luego colapsa, con un efecto similar al de una válvula que se abre.

Los análisis químicos detectaron la llegada periódica de magma más caliente a lo largo de los meses. Sin embargo, no hallaron cambios nítidos de composición entre cada episodio. A partir del episodio 14, los científicos observaron ascensos y descensos repetidos del magma antes de que la actividad se sostuviera.

Ese comportamiento apunta, de forma preliminar, a una acumulación y liberación de gases cerca de la superficie. Los datos disponibles se ajustan más a la hipótesis de las burbujas ricas en agua, aunque los autores advierten que hacen falta nuevas observaciones para resolver la discusión.

Las previsiones buscan reducir riesgos dentro y fuera del parque

La actividad se concentra en un área cerrada del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, pero sus efectos pueden extenderse más allá del cráter. Las emisiones contienen principalmente vapor de agua, dióxido de carbono y dióxido de azufre, mientras que la ceniza y otros fragmentos volcánicos dependen de la dirección del viento.

Las emisiones volcánicas compuestas por gases y cenizas afectan el entorno del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái según la dirección del viento.

Las transmisiones en directo del Observatorio Volcánico de Hawái también se transformaron en una vía de información para residentes y visitantes. El estudio destaca que el público local fue el que más siguió esas imágenes, una señal de la utilidad de las cámaras para comunicar cambios rápidos en la actividad.

El monitoreo continúa para determinar cómo interactúan el ingreso de magma, la presión subterránea, la permeabilidad de los conductos y la separación de gases. Cada nuevo episodio suma datos a un sistema volcánico que, además de ofrecer un espectáculo visible desde la superficie, puede ayudar a perfeccionar la predicción de futuras erupciones.

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