Durante la Semana de Ingeniería de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), el Área de Ciencias de la Computación de la Facultad de Ingeniería realizó el panel “Amor artificial: Antropomorfismo, manipulación y la línea que estamos cruzando”, espacio de análisis sobre la relación cada vez más cercana entre las personas y los sistemas de inteligencia artificial, así como los riesgos asociados con la dependencia emocional y la manipulación de los usuarios.
El panel contó con la participación del Dr. Jaime Sebastián F. Galán Jiménez, director de la Facultad de Psicología; el Dr. César Augusto Puente Montejano y el Dr. Héctor G. Pérez González, profesores-investigadores de la Facultad de Ingeniería, además del Dr. Fco. Edgar Castillo Barrera, quien fungió como organizador y moderador. Los participantes son Profesores-Investigadores de Tiempo Completo y miembros del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, con niveles I y II.
En la conversación se explicó que el antropomorfismo consiste en atribuir características humanas a objetos, dispositivos o sistemas que no las poseen. Esta tendencia puede hacer que una persona perciba a una herramienta tecnológica como algo cercano, capaz de comprenderla o incluso de establecer una relación afectiva. “Le damos nuestras formas a cosas que no son”, se planteó durante el panel, al señalar que esta conducta no es nueva y forma parte de la manera en que los seres humanos interactúan con su entorno.
Los especialistas también abordaron la forma en que las plataformas digitales y los sistemas de inteligencia artificial están diseñados para mantener la atención de los usuarios. Desde la perspectiva de la ingeniería, se señaló que detrás de algunas herramientas existen mecanismos destinados a prolongar el tiempo de interacción, mientras que desde la psicología se advirtió que la respuesta constante y complaciente de una inteligencia artificial puede generar una sensación de validación que no siempre se encuentra en las relaciones humanas. “Prefiero hablar con la IA porque dicen que tengo la razón”, fue una de las expresiones utilizadas para explicar este fenómeno.
Otro de los puntos analizados fue la responsabilidad de las empresas que desarrollan estas tecnologías cuando la búsqueda de una interacción agradable termina reforzando ideas o comportamientos que pueden resultar perjudiciales para las personas. Los panelistas coincidieron en la necesidad de comprender que la inteligencia artificial no sustituye las relaciones humanas y que su uso requiere criterio, responsabilidad y capacidad para reconocer los límites entre una herramienta tecnológica y una relación afectiva.
El panel permitió a estudiantes, docentes y público asistente reflexionar sobre los cambios que la inteligencia artificial está produciendo en la vida cotidiana y sobre la responsabilidad que corresponde tanto a quienes diseñan estas tecnologías como a quienes las utilizan.







