“El fútbol se acordó de México”

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Por Diego Aguilar

Hacía más de veinte años que los dioses del deporte no volteaban a vernos.

Hoy tenemos una Selección Sub-20 con un talento que, por momentos, hace pensar que por fin aprendimos a producir futbolistas con técnica, visión y huevos.

Pero el problema nunca ha sido que nazcan, sino que crezcan bien.

He sido un crítico férreo del sistema deportivo mexicano y de la infraestructura del futbol en este país. Falta acompañamiento, sobra inmediatez. No hay disciplina ni psicología deportiva seria, ni una guía que transforme la semilla del talento en fruto maduro.

Y, claro, lo de siempre: corrupción y cierta cuota de mediocridad.

Ojalá este mediocampo no termine diluyéndose entre los lujos de Monterrey o los minutos basura en la banca de Tigres.

Dicho esto, hay que reconocer lo que están haciendo Elías Montiel, Hugo Camberos, Iker Fimbres, Diego Ochoa, Amaury Morales y Tahiel Jiménez comandando a esta Selección Sub-20.

El sábado enfrentarán a Argentina, y claro que se les desea lo mejor.

Pero no puedo evitar acordarme de otra generación dorada: la de Giovani dos Santos y Carlos Vela.

Mucho talento, poco acompañamiento.

Vela tuvo su mejor momento en la Real Sociedad… pero nunca amó el futbol. Gio, la historia de siempre: indisciplina, Bacardí y las tentaciones de la noche.

No quiero ver repetir ese destino con los Marcelo Flores, Diego Lainez o cualquier otro que termine repatriado sin rumbo.

México no sufre de falta de talento. Sufre de un sistema que no sabe qué hacer cuando lo encuentra.

Ya vi que Dios volvió a mirarnos, pero tranquilos: no vamos a coronarnos mañana. Este Mundial, que recibimos en casa e inaugurará el nuevo Estadio Azteca, no nos exime del trabajo.

El talento se celebra, sí, pero enseguida hay que advertir sobre el hype, la prensa, los agentes y los clubes.

Busquemos calma, madurez y paciencia. El talento no se festeja: se trabaja.

Y, por favor, no repitamos la historia de inflar a los chavitos antes de que aprendan a sufrir.

Soy de la idea de que sí, hay talento en México. No el suficiente para ser potencia, pero sí para meternos entre las diez o doce mejores selecciones del mundo.
No nos da para ganar mundiales, pero sí para ser protagonistas cada cuatro años.

Ojalá  Mora, Fimbres y compañía no se pierdan en el camino.

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