
Ciudad de México.— En medio del debate nacional por la reforma electoral que se discute en el Congreso, el ex vocero presidencial Jesús Ramírez Cuevas y actual coordinador de asesores de Claudia Sheinbaum salió a fijar postura y rechazó que el proyecto busque instaurar un modelo de partido único o debilitar la pluralidad democrática en el país.
Así también respondió a lo que publica en su nuevo libro el ex asesor jurídico de AMLO, Julio Scherer Ibarra.
A través de su posicionamiento público, Ramírez sostuvo que la reforma no está diseñada para concentrar poder, sino para fortalecer la participación ciudadana y revisar aspectos del sistema que, a juicio del gobierno, han generado distorsiones en la representación política.
El funcionario enfatizó que uno de los objetivos centrales es mejorar los mecanismos de representación proporcional y garantizar que la ciudadanía tenga mayor incidencia en la conformación del Congreso, incluyendo la participación de mexicanos en el extranjero. En ese sentido, negó que se trate de una estrategia para reducir contrapesos o disminuir la presencia de fuerzas políticas minoritarias.
Las declaraciones surgen luego de que actores de oposición y algunos aliados legislativos expresaran preocupación por posibles cambios en el esquema de diputados plurinominales, así como por el impacto que la reforma podría tener en el equilibrio entre partidos.
Ramírez insistió en que el debate debe darse con base en argumentos técnicos y no en narrativas de alarma. Aseguró que el sistema electoral puede perfeccionarse sin que ello implique retrocesos democráticos y sostuvo que México vive un momento de consolidación institucional, no de regresión.
El posicionamiento del vocero se enmarca en una estrategia más amplia del gobierno federal para anticipar críticas y subrayar que la iniciativa forma parte de una agenda de transformación orientada —según su versión— a hacer más eficiente y transparente el modelo electoral.
Con ello, el gobierno busca colocar el eje de la discusión en la ampliación de derechos y en la revisión de privilegios del sistema actual, mientras la oposición mantiene el señalamiento de que cualquier modificación a las reglas debe preservar el equilibrio y la competencia real entre fuerzas políticas.











