La controversia de una nueva era: reseña de ‘The Life of a Showgirl’

Por Alexa Durán.
Tras el éxito de The Eras Tour, la cantautora Taylor Swift regresa con su duodécimo álbum de estudio: The Life of a Showgirl, donde explora su vida como artista y promete una temática provocativa y teatral inspirada —como lo indica su título— en la figura de las showgirls
El disco cuenta con 12 canciones producidas por Swift, Max Martin y Shellback.
La apertura “The Fate of Ophelia”, hace referencia al personaje de Hamlet, de William Shakespeare; donde Swift transforma una tragedia en una historia de salvación y un amor leal: “Me salvaste del destino de Ofelia.”
Seguida por “Elizabeth Taylor”, (título en honor a la actriz anglo-estadounidense). Aquí, la cantante reflexiona sobre la permanencia de su fama, la naturaleza del amor y la relación entre ambas.
En “Opalite”, celebra la felicidad al encontrar a una pareja ideal, a una persona que te aleja de los fantasmas de tu pasado. Mientras que “Father Figure”, que incluye una interpolación de la canción homónima de George Michael, enfrenta la experiencia de ser mujer en una industria liderada por hombres poderosos.
La quinta pista, “Eldest Daughter”, es una balada introspectiva sobre sus inseguridades y las críticas que ha enfrentado a lo largo de su carrera. “Ruin the friendship” retoma la nostalgia de un amor adolescente que nunca se concretó.
En “Actually Romantic”, Taylor muestra ironía hacia la obsesión que otra mujer siente hacia ella; muchos fans interpretaron esta canción como una respuesta a “Sympathy is a knife”, canción de Charli XCX que supuestamente es sobre Swift.
“Wish List” y “Wood” exploran el deseo y la conexión emocional, mientras que “Cancelled” responde a las críticas públicas, y “Honey” recupera el placer de una relación genuina.
El álbum culmina con “The Life of a Showgirl”, canción que le da el título al disco y cuenta con la colaboración de Sabrina Carpenter, quien fue una de las teloneras del Eras Tour. La canción narra la historia de Kitty, una corista que lucha por alcanzar el éxito en una industria complicada y exigente.
Como es costumbre, cada álbum de Swift tiene un color asociado; en esta ocasión, el naranja representa la energía, sensualidad y el brillo de esta nueva era. La estética general del disco es extravagante y colorida, incluso considerada por algunos críticos como intencionalmente sexualizada.

A pocos días de su lanzamiento, The Life of a Showgirl ha generado críticas mixtas. Tras su odisea por recuperar los derechos de su catálogo, el Eras Tour y su álbum previo, las expectativas eran altísimas. Algunos aprecian la ligereza y optimismo del álbum; muchos otros lo consideran superficial, con letras que carecen de la complejidad reconocida de Taylor.
Desde mi perspectiva (como alguien que no escucha a Taylor Swift), el concepto es muy interesante pero fue desaprovechado porque la música no refleja la estética del disco.
Desde la portada y anuncio, se promete un estilo glamuroso y teatral, con las referencias a las showgirls y una inspiración en el burlesque. Las canciones, en comparación, son minimalistas: son un pop y fusiones de otros géneros que son disfrutables, pero carecen del factor extravagante que sugiere el título.
En cuanto a las letras, ninguna destaca especialmente. Canciones como “Cancelled” o “Father Figure” se sienten muy planas. “The Fate of Ophelia” fue la canción que más me gustó, por el sonido y el potencial; pero incluso esa canción no se ejecutó de una manera impactante.
Escuchar este álbum, en cierta forma, es como ver la estética pesada e irreverente de Kiss, y luego escuchar un álbum de sus baladas; la imagen promete más dramatismo del que hay realmente.
Aún así, escuchar The Life of a Showgirl es una experiencia disfrutable, con una buena producción y canciones pegajosas. Muchos consideran que no está a la altura de trabajos anteriores, una reacción que recuerda a lo ocurrido con Lover en su momento. Quizás —como entonces— este disco sea una transición hacia algo más grande.
En definitiva, no es un mal álbum, pero tampoco es un álbum arriesgado. Fue un trabajo disfrutable, pero predecible. Decidir si eso es suficiente dependerá, como siempre, del gusto y las expectativas de quien la escuche.










