Perder fue ganar: reseña de The Provocateur

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Por Alexa Durán.

Adéla Jergová pasó casi dos años compitiendo para formar parte de un grupo pop global. Dos años de presión constante, de sacrificar tiempo libre, estabilidad emocional y salud mental, para terminar siendo eliminada poco antes de la final. 

Esto fue lo mejor que le pudo haber pasado.

Y es justamente de ahí que nace The Provocateur. 

Salir de Pop Star Academy le devolvió algo que rara vez existe en este tipo de procesos: libertad creativa. Lejos de cumplir expectativas ajenas, este proyecto surge de la necesidad de construir algo propio.

El resultado es un debut increíble y sorprendentemente seguro de sí mismo. Pocas veces un primer proyecto es así de sólido. No tiene skips: todas sus canciones son memorables y, aunque MachineGirl es mi menos favorita, ni siquiera se siente como un punto débil.

El valor de este proyecto está en su producción. Tiene una fusión electrónica/hyperpop que me recuerda un poco a BRAT. No porque suenen similares; es más porque se toman riesgos con la instrumentalización y se nota que es donde se tuvo mayor creatividad, y se siente fresco. 

Me encanta ese contraste entre lo bailable y lo vulnerable. Con Charli XCX, canciones como Girl, so confusing son perfectas para bailarse como vimos en su tour, pero habla de inseguridades profundas, al punto de terminar en un featuring con Lorde, la persona a la que iba dirigida. Ese mismo tipo de tensión está presente en The Provocateur.

Superscar fue la canción que me enganchó al instante. Funciona como la puerta de entrada perfecta al universo del EP. Es energética, emocional y realmente se siente como una canción de pop real. 

Pero el proyecto no se sostiene solo en lo sonoro. Algo que valoro mucho de The Provocateur es el equilibrio entre fondo y forma. Hay discos con letras interesantes que terminan siendo tediosos, y otros que son muy disfrutables pero completamente vacíos. Aquí no pasa ninguna de las dos.

El EP toca temas como la presión de la celebridad y la crítica a la industria, pero sin volverse pesado ni pretencioso. Puedes escuchar las canciones por puro disfrute, pero también detenerte a apreciar la inteligencia lírica detrás de ellas.

Es en ese punto medio entre lo bailable y vulnerable. Con Charli XCX, por ejemplo, canciones como Girl, so confusing son perfectas para bailarse —como vimos en su tour—, pero hablan de inseguridades profundas, al punto de terminar en un featuring con Lorde, la persona a la que iba dirigida. Ese mismo tipo de tensión está presente aquí.

Todo esto se vuelve aún más relevante si se mira el panorama actual del pop. 

No es la primera vez que lo digo, pero uno de mis principales problemas con el género hoy en día es su tendencia a repetir fórmulas: utilizar samples de canciones famosas del siglo pasado —que pueden funcionar si se les agrega valor pero pocas veces ocurre— o construir temas enteros alrededor de un coro diseñado para volverse un trend en redes sociales, mientras todo lo demás se siente genérico.

Justamente por eso, The Provocateur se sitúa en un punto medio muy bien logrado. Tiene cuerpo, identidad y carácter, pero sigue siendo accesible. Funciona tanto para escuchar con atención como para simplemente apagar el cerebro y disfrutar. No es excesivamente complejo, pero tampoco aburrido.

A esto se suma la propuesta visual. La estética “wild girl” de ADÉLA, más que una imagen, funciona como una extensión del discurso del EP. Opera casi como una sátira del mismo sistema que critica en sus letras: la construcción artificial de estrellas pop, la imagen pulida y el control creativo, que surge un poco de su experiencia previa a ser solista.

Bajo esa lógica, el contraste con KATSEYE —las ganadoras de Pop Star Academy— es inevitable. Tienen talento de sobra, pero están claramente limitadas por contratos que reducen su libertad creativa y no explotan su potencial. Por eso, la eliminación de ADÉLA terminó siendo la mejor opción para su carrera.

Este EP me voló la cabeza, más aún considerando que es el debut oficial de ADÉLA. Ya está ganando reconocimiento dentro de la industria, y es completamente merecido. 

Trabajos como este, o Mayhem de Lady Gaga, me hicieron suspirar de alivio y pensar: sí, el pop no está perdido.

Este es mi ranking personal de las canciones:

  1. Superscar
  2. Homewrecked
  3. Go
  4. DeathByDevotion
  5. Sex on the beat
  6. FinallyApologizing
  7. MachineGirl

 

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