Revelan 40 años de imágenes inéditas de Juan Gabriel

El Sol.-
Su noción de trascendencia era tan clara, que lo primero que compró fue una casa para su madre y una cámara Super 8.
Desde los años 70, Juan Gabriel comenzó a grabarse con la idea de dejar un legado, “para cuando no esté en este planeta”, se le escucha decir en las primeras imágenes de la serie documental “Debo, puedo y quiero”, dirigida por María José Cuevas y producida por Ivonne Gutiérrez y Laura Woldenberg
Para esta serie, las realizadoras tuvieron acceso al acervo audiovisual y fotográfico que el propio Juan Gabriel reunió. Dos mil 268 cintas en 16 formatos distintos que van de los años 70 a la década de 2010 y dos mil 500 fotografías de álbumes personales, entre otros materiales.
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Su intención, coinciden en entrevista con El Sol de México, es mostrar al verdadero Alberto Aguilera Valadez. El hombre detrás del ídolo.
“El gran descubrimiento es el material mismo, haber tenido acceso a esta bodega de miles de cintas que dejó, tener la oportunidad de meter un casette y descubrir estos momentos tan íntimos y cotidianos en los videos caseros y en otro encontrarnos a Juan Gabriel dándolo todo en un palenque”, dice la productora Laura Woldenberg.
Juan Gabriel logró tal éxito, que, según datos de la producción de la serie, cada 40 segundos se escucha una canción escrita por él en alguna parte del mundo. Y no estudió música. Sorprende ver a ese astro cantando “Buenos días señor sol” ante un singular auditorio: los compañeritos de escuela de su hijo Hans en el salón de clases. Esa dualidad es el centro de la serie.
“Sus letras, por la forma como están escritas llegan muy transversalmente a toda la sociedad, son ideas muy puras de amor, desamor, es parte del por qué lo seguimos escuchando en todos lados; por otro lado su libertad, el ser quien era… siempre tuvo esa libertad, a pesar del contexto en el que nace el icono de Juan Gabriel y creo que es gran parte del legado que nos deja”, apunta María José Cuevas.
La directora agrega que desde que Juan Gabriel tuvo una cámara en sus manos, “empezó a registrar de una manera casi obsesiva, grabándose en diferentes ambientes, con su familia, en soledad, en el escenario, en backstage. Nos gusta pensar que él sabía que esto iba a terminar en algo así, en un documental súper honesto, transparente, contado por él mismo”.
El mito nació cuando cambió el nombre de Adán Luna (tomado del protagonista de un comic), al firmar su primer contrato discográfico, luego de haber grabado coros para Angélica María. “Juan Gabriel es eterno”, se escucha en otra parte del documental, de una de las voces en off que comparten detalles de su convivencia profesional o familiar con Alberto-Juan Gabriel.
Se incluyen testimonios de su amigo, Jesús Salas, el productor Enrique Okamura, la cantante Queta Jiménez, “La prieta linda”, y sus hijos Iván, Joan y Hans, “creo que le gustaba más ser papá que Juan Gabriel”, dice este último.
Hay momentos que él mismo registró en video, como la llamada telefónica que le hizo a María Félix prometiéndole que haría lo posible por ir a verlo a Bellas Artes., al primer concierto que dio en el recinto, en 1990.
Además de revelar que la entonces primera dama, Cecilia Occelli de Salinas intercedió para que las autoridades de cultura dieran su permiso, en los primeros capítulos de la serie, se muestra cómo se echó a la bolsa a los trabajadores y a la Orquesta de Bellas Artes que amenazaban con una huelga en protesta por su presentación. La solución fue invitarlos a todos con sus familias al ensayo general.
“La historia de Juan Gabriel se ha contado muchas veces en muchos formatos y ver a Alberto en su intimidad es un regalo que nos dejó a nosotras como documentalistas, para contarla desde su punto de vista y su círculo cercano, que son elementos que no se conocían porque era una persona muy privada”, señala la productora Ivonne Gutiérrez.
Para la directora María José Cuevas, Juan Gabriel “era un visionario de la memoria y de la preservación de la memoria, creo que en algún momento supo el tamaño de artista que iba a ser, o siempre lo supo, tenía mucha confianza en sí mismo, de ahí también el ‘Debo, puedo y quiero’. Juan Gabriel logró todo lo que se propuso”, finaliza.
La serie se estrena el 30 de octubre en Netflix y una semana después, el 8 de noviembre, se proyectará en el Zócalo una versión con tomas inéditas del concierto de Juan Gabriel en Bellas Artes.












