55 años después de Avándaro, CDMX declara el Día del Rocanrol Mexicano

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El Congreso de CDMX declaró el 11 de septiembre Día del Rocanrol Mexicano, 55 años después de Avándaro y de una época marcada por la censura al género

Aristegui.-Hace 55 años, miles de jóvenes se reunieron en Avándaro para escuchar rock. Lo que siguió fue una de las etapas más difíciles para el género en México.

Ahora, más de medio siglo después, el 11 de septiembre fue declarado oficialmente como el Día del Rocanrol Mexicano en la Ciudad de México. El Congreso capitalino aprobó la conmemoración para reconocer el impacto cultural, artístico y social que el rock ha tenido en México y su importancia como espacio de expresión para distintas generaciones de jóvenes.

La elección de la fecha remite directamente al Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, realizado el 11 y 12 de septiembre de 1971 en Valle de Bravo, Estado de México. Avándaro reunió a una multitud de jóvenes en un país que todavía cargaba con las heridas del movimiento estudiantil de 1968 y de la represión del 10 de junio de 1971.

En el escenario tocaron bandas como Peace & LoveThree Souls in My MindLos Dug Dug’s y El Ritual. Pero hubo un momento que quedó especialmente ligado a la historia del festival: durante la presentación de Peace & Love sonó We Got the Powerconocida como Tenemos el poder.

La frase adquirió un peso particular en el México de aquellos años. La presentación también incluyó palabras altisonantes desde el escenario y la transmisión que realizaba Radio Juventud fue interrumpida. Investigaciones históricas sobre Avándaro documentan que “Tenemos el poder” fue interpretada en aquel contexto como una expresión potencialmente subversiva.

Después vino el escándalo. Buena parte de la prensa convirtió el festival en sinónimo de drogas, sexo y decadencia juvenil. Uno de los encabezados más recordados resumió Avándaro con las palabras “encueramiento, mariguaniza, degenere sexual, mugre, pelos, sangre, muerte”. Otros titulares hablaron de “Nudismo y mariguana”, “un festival del vicio” y hasta “¡El infierno en Avándaro!”.

La cobertura ayudó a construir una imagen de los asistentes como jóvenes peligrosos, drogadictos o degenerados. Estudios posteriores sobre la prensa de la época han documentado cómo esos relatos asociaron a la juventud de Avándaro con el vicio, la marginalidad y el crimen.

Las consecuencias fueron mucho más allá de los titulares. Durante el gobierno de Luis Echeverría comenzó una etapa de restricciones y censura contra el rock mexicano. El género perdió espacios en radio, televisión y grandes recintos, mientras muchos grupos terminaron tocando durante años en pequeños espacios clandestinos o semiclandestinos conocidos como hoyos fonquis.

Avándaro pasó así de ser una enorme reunión de jóvenes alrededor de la música a convertirse en símbolo de una generación que buscaba nuevos espacios para expresarse. Y por eso la decisión tomada ahora tiene una carga histórica particular.

El mismo 11 de septiembre que durante décadas recordó uno de los episodios asociados con la posterior marginación del rock mexicano será, a partir de ahora, la fecha oficial para celebrarlo en la Ciudad de México.

La iniciativa fue presentada originalmente en septiembre de 2025 por la diputada de Morena Elizabeth Mateos Hernández, quien propuso elegir el 11 de septiembre precisamente por el aniversario del Festival de Avándaro. Un año después, el dictamen llegó al pleno del Congreso capitalino, donde fue presentado por el diputado Víctor Hugo Lobo Rodríguez y aprobado con 41 votos a favor.

Durante la sesión estuvieron presentes músicos de bandas como Víctimas del Doctor Cerebro, La Tremenda Korte e Interpuesto, quienes celebraron la declaratoria desde el recinto.

Mateos aseguró que la decisión busca hacer “justicia con nuestra memoria musical”, mientras que Lobo destacó al rock como parte de la cultura e identidad nacional y como un espacio de expresión para distintas generaciones.

Al aprobar la declaratoria, el Congreso capitalino reconoció al rock como parte de la cultura, identidad e historia del país y como un espacio que ha permitido a distintas generaciones expresarse con libertad.

Cincuenta y cinco años después de Avándaro, aquello que alguna vez fue presentado como una amenaza para la juventud será conmemorado oficialmente como parte de su legado cultural.

Los cambios más importantes son mínimos pero relevantes: cambié “detonaron la marginación” por “asociado con la posterior marginación”, porque la primera formulación establece una causalidad histórica demasiado tajante; corregí puntuación y formato en We Got the Power; dividí algunos párrafos largos; y eliminé una pequeña redundancia en el tramo final sobre lo que reconoció el Congreso.

 

 

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