Las infinitas posibilidades del Lila López, que pueden ser todo

Por: Paty Calvillo, periodista
No quiero ser como mis padres, es el discurso que dejó sembrado en el imaginario de los asistentes del Festival Internacional de Danza Contemporánea “Lila López”, el coreógrafo belga Wim Vandekeybus, reconocido por su intensidad creativa y por haber revolucionado lo contemporáneo desde la década de los ochenta. Con la presentación de la coreografía Void, una obra potente, humana y muy emocional.
La compañía Ultima Vez, se presentó en el Teatro de la Paz durante la 45ª edición del Festival, con un elenco multicultural y una presentación magnifica, aunque desgarradora porque muestra a una joven aburrida, hastiada del abandono y desapego de sus padres. Cuando la dejan sola, llega a ser tan cruel hasta con ella misma.
Trató de una escena de la vida normal en que la danza contemporánea y el teatro físico se entrelazan para crear un lenguaje que confronta al espectador con la fragilidad y el poder de la diferencia. La pieza, desarrollada, explora las tensiones entre cuerpo y mente, emoción e intelecto, individuo y sociedad, con una intensidad física que lleva a los intérpretes al límite de sus capacidades.
Fotos y vídeos, Paty Calvillo
Los personajes no solo bailaron, también gritaron, se confesaron y se enfrentaron a sus memorias. “Yo también tenía sueños, no quiero ser como mis padres” o “¿crees que todos somos criminales enviados a este planeta?” son frases que resuenan como puñales en el silencio.
Los cuerpos se liberaban en una mancha negra que invadió el coloso de Villerías, pero también colisionaban al escapar de sus propios márgenes. Para Vandekeybus, estos personajes representan a quienes viven fuera de las normas sociales.
Los movimientos lentos, a veces agresivos, intensos y precisos nos mostraron individuos atrapados en su propio vacío, pero que buscaban ser escuchados.
Los cuerpos de hombres y mujeres hablaron sin obstáculos ni tropiezos, acompañados de la música original del compositor belga Arthur Brouns, junto con piezas de Lander Gyselinck y elementos del jazz neoyorquino.
El elenco está conformado por artistas provenientes de distintos países, como Iona Kewney (Escocia), Lotta Sandborgh (Suecia), Cola Ho Lok Yee (Hong Kong), Paola Taddeo (Italia), Adrian Thömmes (Alemania), Hakim Abdou Mlanao (Francia). Cada uno de ellos sobresale, por su proceso creativo que a veces es íntimo, emocional y auténtico.
El director de la compañía que nació en el año de 1986 dijo que Void no ofrece respuestas concretas ni claras, más bien evoca a que la audiencia se haga preguntas como ¿qué es lo normal?, ¿qué hacemos con el dolor que no cabe en el molde social?, ¿cómo se vive desde el margen?. Solo cada persona tiene su propia respuesta, que puede ser un mundo infinito de posibilidades.
Se llevó las palmas de una noche más del Lila López, porque no tuvieron miedo a mostrar la crudeza de la humanidad, con todo y sus contradicciones y vulnerabilidades. Cada movimiento, cada pausa, cada estallido escénico está cargado de sentido.
El Festival Internacional de Danza Contemporánea “Lila López” se convirtió en un espejo donde lo marginal se vuelve el centro de todo, donde lo roto fue celebrado y donde, por un instante, el vacío dejó de ser ausencia para convertirse en una mera posibilidad.








