
Te explicamos en qué consiste la ‘reentrada con salto’ de la misión Artemis II y cómo esta maniobra asegura un aterrizaje preciso.
ABC.- Durante la tarde de este viernes 10 de abril de 2026, la misión Artemis II de la NASA entra a su fase final, regresar a la Tierra, tras completar su viaje alrededor de la Luna. Por lo que, la nave Orion iniciará una compleja maniobra de reentrada que será clave para la seguridad de los astronautas y el éxito total del histórico vuelo.
La cápsula se aproximará a la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a los 40 mil kilómetros por hora, lo que convierte esta etapa en la más peligrosa de toda la misión.
¿En qué consiste la reentrada con “salto” de Artemis II?
A diferencia de las cápsulas tradicionales, la nave Orión utiliza una técnica conocida como “skip entry” o reentrada con rebote, una maniobra diseñada para aumentar la seguridad y precisión del aterrizaje.
Este procedimiento ocurre en tres fases:
- Primer contacto: la cápsula entra en las capas altas de la atmósfera y reduce su velocidad de forma drástica.
- Rebote: gracias a su diseño aerodinámico, la nave vuelve a elevarse brevemente, saliendo parcialmente de la atmósfera.
- Entrada final: posteriormente, inicia el descenso definitivo hacia el océano.
Este “salto” no es accidental, sino un cálculo preciso que permite distribuir mejor el calor, disminuir la presión estructural y ajustar con mayor exactitud el punto de amerizaje.
Sin embargo, esta maniobra también implica un riesgo, si el ángulo no es exacto, la nave podría desviarse peligrosamente o sufrir daños estructurales.
¿Por qué esta maniobra es clave para evitar un desastre?
Uno de los mayores riesgos durante la reentrada es el calor extremo generado por la fricción con la atmósfera. Al realizar este “rebote”, la cápsula no absorbe toda la energía en un solo punto, lo que reduce el impacto térmico sobre el escudo protector.









