Su presencia ha destacado particularmente por ser la primera mujer trans en desempeñarse como reportera en este ámbito.
Con más de 30 años de experiencia en el periodismo deportivo, ha construido una carrera sólida en medios de comunicación.
Hace un año realizó su transición de género y desde entonces ha continuado su labor profesional enfocada en la cobertura futbolística en México. Su estilo periodístico se caracteriza por un enfoque analítico y técnico, con una narrativa que recuerda a la llamada “vieja escuela”, centrada en el conocimiento profundo del juego.
Esto le ha valido reconocimiento entre seguidores del futbol mexicano, tanto por su trabajo en cancha como por abrir camino en un sector históricamente dominado por hombres.
Además de su labor en transmisiones deportivas, Olarte ha expresado su interés por fortalecer su carrera en la radio, medio que, a su consideración, atraviesa una crisis en la calidad de su contenido.
La visión de Roxana Olarte sobre la locución
En una entrevista reciente con Radio Noticias, Olarte compartió su perspectiva sobre la evolución de la locución en México.
“La evolución de la locución ha sido, desafortunadamente, negativa. Antes existía un proceso formal para ejercer; hoy han proliferado voces que se expresan de manera irresponsable. Muchas personas se presentan como comunicadores o locutores sin contar con la preparación, el talento ni el respeto necesario hacia la audiencia. Esto no solo ocurre en medios digitales, sino también en la radio tradicional”, señaló.
Sobre lo que considera esencial para destacar en el medio, afirmó que la autenticidad es clave.
“La clave está en la autenticidad. Es fundamental no copiar estilos ni construir personajes artificiales. Se debe desarrollar una esencia propia, que sea genuina y empática con la audiencia”, explicó.
Agregó que es importante mantener coherencia y naturalidad frente al público:
“Ser uno mismo es lo que permite conectar de forma real con las personas. Evitar posturas forzadas o intentar agradar a toda costa es esencial. También es importante no caer en el exceso de humor; hay momentos y contextos para todo”.