Se cumplen 100 años de la muerte de Antonio Gaudí, “el arquitecto de Dios”

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El Sol

Se lee en los viejos periódicos barceloneses que cuando murió el arquitecto Antonio Gaudí, máximo exponente de la arquitectura modernista catalana, el 10 de junio 1926, su cuerpo de 73 años de edad fue llevado hasta su lecho mortuorio por los mismos obreros de la basílica de la Sagrada familia, su obra maestra que dejaba inconclusa.

“El visionario, el hombre genial, ya no podrá tejer sus visiones y sus genialidades sobre la piedra, ajeno a todas las vanidades del mundo”, lamentaba una nota del periódico La Vanguardia publicada al día siguiente, donde se relataba que la muerte del “ilustre enfermo” había sucedido en un hospital luego de que fuera atropellado por un tranvía sin recibir ayuda durante horas, al ser confundido con un indigente.

 “Nadie pudo sospechar que el atropellado fuese el arquitecto más grande de nuestros tiempos”, escribió el autor que también contó que el funesto episodio llamó la atención de toda su ciudad, desde ciudadanos de pie y expertos en arquitectura, hasta gobernantes y obispos que enterraron su cuerpo en una de las cuatro criptas de aquel edificio sagrado que no pudo terminar.

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100 años después de su partida, Gaudí y su legado siguen convocando a miles de personas en toda Barcelona que se citan a admirar sus obras arquitectónicas, siete de ellas declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Entre ellas destacan la Casa Vicens como ejemplo de sus primeros trabajos, el Parque Güell que resulta una de las expresiones más imaginativas de su trayectoria y la Casa Batlló, en la que muestra un mayor control de la materia, y la Sagrada familia, que representaría su fervor y legado.

La basílica lleva 144 años en construcción, siendo este 2026 especial, pues se ha instalado su último elemento estructural, aunque aún faltan años para que su máximo sueño al fin sea terminado.

Este 10 de junio se tiene programado que el Papa León XIV ofrezca en dicha basílica una misa solemne en memoria de Gaudí, a quien se le ha puesto el sobrenombre de “el arquitecto de Dios”, por su abierta fe católica, presente en su vida y obra.

Moderno orgánico

Nacido el 25 de junio de 1852 en Cataluña, España, Antonio Gaudí es reconocido por haber desarrollado un estilo único de arquitectura, inspirado en las formas de la naturaleza, con un profundo simbolismo religioso.

Aunque se suele mencionar en sus biografías que Gaudí, que se graduó de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, fue un estudiante solitario y autodidacta, como si aprendiera solo de ver los árboles, nuevos estudios, como los hechos por el historiador y arquitecto español Juan José Lahuerta, muestran que era un “arquitecto intelectual”, sabedor de las tendencias y tratados de su tiempo.

“La inspiración del arte en la naturaleza viene de lejos, pero lo que ocurre en ese siglo, en medio de la segunda revolución industrial convierte el tema en una cuestión altamente intelectualizada que adopta tonalidades moralistas:

“Regresar a la inspiración de la naturaleza supone regresar a una verdad primordial y a la propia obra de Dios”, dijo Lahuerta en una conferencia que dio sobre la vida y obra de Gaudí para la Fundación Jan March, a mediados del año pasado, la cual se puede consultar en YouTube.

Sin embargo, Lahuerta también considera que Gaudí no realizaba sus diseños a partir de parámetros abstractos, sino a partir de una relación casi orgánica con la materia, en la que expresaba directamente su voluntad y expresión. Se conoce que Gaudí realizaba pocos planos de sus obras, pues prefería trabajar directamente sobre maquetaciones.

Un santo muy humano

Con obras de gran peso religioso, a Gaudí se le ha mencionado prácticamente desde su muerte, como “un genio y un santo”.

Lahuerta en esa misma conferencia afirma que en realidad se trata de un mito que termina por desdibujar la profunda relación que Gaudi tuvo con grupos de poder tanto burgueses como de la iglesia de Barcelona, que podía pagar grandes proyectos arquitectónicos.

“Él es quien da forma como nadie en su época a los lenguajes simbólicos que atraviesan una Barcelona y una Europa llenas de tención, violencia y terror, de finales del siglo XIX y XX. Él impuso sus gustos excéntricos a sus clientes, como hacían los artistas románticos y da forma a la ciudad misma.

La Catedral de la Sagrada Familia

La catedral de la Sagrada familia es la máxima obra de Antoni Gaudí, de quien se cumple su centenario luctuoso / EFE

“Da forma a lo informe que contiene a lo terrible de una ciudad que se ha transformado en el escenario predilecto de la lucha de clases que atravesó la ciudad de Barcelona”, dijo el académico.

Pero visto a nivel de obra, también explica Lahuerta que revisó sus cartas y documentos, Gaudí —que tiene influencia góticas y barrocas— veía una tensión constante entre la materia y el espíritu, entre el castigo y el pecado.

La importancia de la Sagrada familia

Con el nombre completo de Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, Gaudí dedicó 43 años de su vida a esta construcción, de 1883 a 1926. Sin embargo, desde 1914 tomó la decisión de abandonar todos sus proyectos para centrarse en este portento de arquitectura, que se ha visto detenido en varias ocasiones por falta de financiamiento y contextos adversos como fue la Guerra Civil Española.

Al parecer Gaudí tenía conciencia de que no terminaría la obra, razón por la que existen varios planos, maquetas y modelos que se han utilizado para la continuidad de la obra. En total esta tiene 18 torres, dedicada a a los 12 apóstoles, los cuatro evangelistas y a Jesús y la Virgen María. Sobre el sentido general de la obra los cuadernos de la Basílica Informan que se trata del resumen de la fe de la iglesia cristiana y el mismo Gaudí a través de inscripciones:

 “Cuando la Sagrada familia esté acabada, el visitante verá unas letras enormes sobre la fachada principal, que recibe el nombre de fachada de la Gloria (en la calle de Mallorca). En ella se podrá leer: La fe cristianacredo in unum deum (creo en un único Dios), Padre y creador del universo y de la humanidad; in jesum christum ([creo] en Jesucristo), el Hijo de Dios, hecho hombre como nosotros, que al morir da la vida por el mundo, resucita y vive para siempre; in spiritum sanctum ([creo] en el Espíritu Santo), que hace vivir el amor del Padre y del Hijo y llena la Tierra”.

A pesar de ser un proyecto admirado por habitantes de Barcelona y extranjeros este ha sido constantemente criticado desde sus inicios, tanto por su complejidad de construcción, como por los recursos que se han invertido en sus diversas etapas.

En su reporte anual de 2025, la basílica de la Sagrada familia reportó una afluencia de más de cuatro millones 800 mil visitantes; y una inversión de 13. 5 millones de euros, lo que equivale a más de 271 millones de pesos mexicanos.

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