Cada 19 horas agreden a un periodista en México: Leopoldo Maldonado, nuevo relator especial de la ONU

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El Universal.-

La libertad de expresión atraviesa su peor momento en medio siglo, asegura Leopoldo Maldonado Gutiérrez, recién designado por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como relator especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión, al advertir que según datos de la UNESCO, este derecho enfrenta su mayor deterioro en los últimos 50 años, mientras que mediciones internacionales registran un retroceso de 10% respecto a 2012.

En entrevista con EL UNIVERSAL, habla sobre los desafíos que enfrenta la comunidad internacional ante la manipulación de la conversación en redes sociales, el uso indebido de la inteligencia artificial y el retroceso democrático en diversas regiones del mundo.

Sostiene que México enfrenta desafíos importantes en materia de libertad de expresión, desde los asesinatos de periodistas hasta nuevas formas de agresión, como el acoso judicial y la estigmatización pública.

Ha observado que las agresiones contra periodistas se han diversificado. Siguen existiendo amenazas, violencia física y asesinatos, pero también han aumentado el hostigamiento público, la descalificación y el acoso judicial. Esta última fue una de las tendencias más marcadas durante 2025.

México acumula 178 periodistas asesinados desde el año 2000. ¿Cómo observa este panorama?

¿Cuáles son las principales amenazas para la libertad de expresión en México?

—Lo que observamos es una diversificación de las agresiones. Siguen existiendo amenazas, violencia física y asesinatos, pero también han aumentado el hostigamiento público, la descalificación y el acoso judicial.

¿Qué tan frecuente es una agresión contra periodistas en el país?

—Prácticamente registramos una agresión contra periodistas cada 19 horas.

¿Cómo observa la relación entre el poder público y la prensa en México?

—Lo primero es entender el valor democrático de la libertad de expresión y aceptar la crítica, incluso aquella que resulta incómoda.

¿Cómo percibe la postura del actual gobierno federal frente a la libertad de expresión?

—Hemos observado, al menos desde la Presidencia de la República, una disminución significativa del discurso estigmatizante respecto de años anteriores. Sin embargo, ahora es necesario dar un paso más: enviar mensajes claros sobre la importancia de la prensa para la democracia, reconocer públicamente su labor y fortalecer una cultura de respeto al escrutinio público.

En México se han impulsado discusiones sobre regulación de plataformas digitales. ¿Qué riesgos detecta?

—Es una discusión que debe darse con mucha responsabilidad. Muchas veces se utiliza como pretexto para censurar. Existe la tentación de recurrir al derecho penal para sancionar conductas relacionadas con las redes sociales y eso, en algunos casos, termina convirtiéndose en una herramienta para criminalizar expresiones legítimas.

¿Qué papel pueden desempeñar las organizaciones de la sociedad civil?

—La sociedad civil puede ser crítica, pero tiene una experiencia acumulada muy importante y llega a lugares donde muchas veces el Estado no llega. Más que verla con sospecha, debería verse como una aliada para enfrentar problemas relacionados con los derechos humanos, la democracia y la libertad de expresión.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta actualmente la libertad de expresión en el mundo?

—Los retos son muchos. Uno de ellos es la violencia contra la prensa que se vive en distintas regiones del mundo. Otro tiene que ver con la gobernanza digital, es decir, la manera en que las plataformas privadas están moldeando cada vez más la conversación pública. También están los desafíos que plantea la inteligencia artificial y el fenómeno de la desinformación. Son retos que tienen una dimensión global y que requieren respuestas coordinadas.

Desde América Latina, ¿cuáles son los principales focos rojos para la libertad de expresión?

—América Latina es una región particularmente compleja. Tenemos censura, criminalización de periodistas, intentos de sobrerregulación de internet y redes sociales, altos niveles de violencia contra la prensa, estigmatización y acoso judicial. Es una región muy convulsa en términos de libertad de expresión.

¿Qué países presentan actualmente las mayores restricciones a la libertad de expresión?

Los países que, según los índices de Reporteros Sin Fronteras, el Comité para la Protección de los Periodistas y el Índice Chapultepec de la Sociedad Interamericana de Prensa, muestran las mayores restricciones a la libertad de expresión son Cuba, Venezuela y Nicaragua. También observamos tendencias preocupantes en El Salvador. Argentina enfrenta grandes retos con un clima adverso hacia la prensa. En el caso de México, junto con Haití y Honduras, destaca el fenómeno de los asesinatos de periodistas.

Después de 14 años en Artículo 19, ¿qué significa asumir este encargo internacional?

—Es un reconocimiento a una labor colectiva que hemos desempeñado desde Artículo 19.

¿Cuál será una de sus principales funciones como relator?

—Una función muy importante será emitir recomendaciones a los Estados. Pueden ser recomendaciones sobre situaciones generales, legislaciones, iniciativas de ley o políticas públicas. También existe una función de asistencia técnica para contribuir a la construcción de mejores condiciones para la libertad de expresión.

¿Qué tendría que ocurrir en México para avanzar en la protección de la libertad de expresión?

—Lo primero sería admitir ese diagnóstico, tomar medidas concretas. Pero si partimos de la premisa de que no hay apertura a la crítica en los actores políticos, difícilmente vamos a avanzar.

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