Trump firma orden ejecutiva para reducir el número de vacunas infantiles y revisar sus recomendaciones

Además de sugerir la disminución, el presidente pide separar la triple viral y aplicar en visitas separadas las inyecciones para el sarampión, las paperas y la rubéola
AP y Reuters.- Este lunes, mientras comienzan los años escolares en Estados Unidos y la nación lidia con un brote de sarampión, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para reducir el número de vacunas infantiles, limitando el calendario a 11 inmunizaciones; también pide renovar las recomendaciones sobre vacunas infantiles.
Con base en la creencia de que las vacunas para niños deben aplicarse en visitas médicas separadas, en la orden se recomienda, por ejemplo, separar la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés y conocida como la triple viral) en tres inyecciones distintas administradas en visitas separadas.
Sin embargo, las vacunas separadas contra el sarampión, las paperas y la rubéola para niños no están disponibles actualmente en Estados Unidos, aunque sí lo está la MMR. En estos días, la nación lidia con un brote de sarampión que, según expertos, podría hacer que Estados Unidos pierda su estatus de eliminación de esa enfermedad.
Aún así, Trump declaró: “Con efecto inmediato, mi administración reconoce las recomendaciones de referencia en materia de vacunación infantil, que se limitan a solo 11 vacunas básicas contra las enfermedades más graves y peligrosas, junto con la vacuna triple víral, que esperamos que se divida en dosis separadas”, en una ceremonia de firma celebrada en la Casa Blanca.
En relación con la orden, Trump afirmó este lunes en un acto en el Despacho Oval, que los niños de un año deberían recibir sus vacunas separadas en cinco visitas distintas, aunque no quedó claro si se refería a todas las vacunas que reciben o a algunas específicas.
Sin embargo, expertos en salud pública han expresado su preocupación de que espaciar las inyecciones como sugiere Trump puede aumentar el riesgo de que los niños se infecten con una enfermedad prevenible por vacunación antes de regresar para otra visita.
Las vacunas infantiles —y cómo y cuándo administrarlas en combinación— pasan por estudios rigurosos, y el seguimiento de seguridad continúa durante años a medida que se utilizan. Aún así, la orden también pide al departamento de salud del país que mejore la investigación sobre inmunizaciones.
Los estados deciden sobre las vacunas escolares
Aunque en la orden se pide una revisión de las recomendaciones de vacunación, son los estados, y no el gobierno federal, los que tienen la autoridad para exigir vacunas a los escolares.
Esto está contemplado en la orden, pues se aconsejará a los estados con mandatos de vacunación escolar que consideren la posibilidad de actualizar sus leyes de manera que reflejen las recomendaciones del gobierno federal, se indica en la hoja informativa.
Trump ordenó en diciembre pasado al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) que revise cómo abordan las naciones pares las recomendaciones de vacunación y que considere la posibilidad de revisar en consecuencia las directrices de Estados Unidos.
El departamento respondió recortando el número de vacunas que recomienda para cada niño, una medida que desde entonces ha sido bloqueada en los tribunales.
Aun así, este lunes Trump señaló que “Estados Unidos ha recomendado más vacunas infantiles que cualquier otro país comparable, e incluso el doble de dosis que algunos países europeos”.

En los meses previos al anuncio del lunes, el gobierno de Trump se había alejado en gran medida de hablar sobre política de vacunación y había optado por temas menos polarizantes, como la alimentación saludable y los esfuerzos por bajar los precios de los medicamentos, de cara a las elecciones de noviembre.
Las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses aún apoya los requisitos de vacunación escolar, aunque los republicanos son menos propensos que los demócratas a considerarlos importantes.
“¿Cómo vas con la investigación sobre el autismo?”
Por otra parte, Trump se ha obsesionado con vincular el autismo con las vacunas. Recientemente intensificó la presión sobre el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., para que identifique la causa del autismo, algo que Kennedy se había comprometido a hacer con nuevas investigaciones presentadas el año pasado.
Si bien décadas de estudios han concluido de manera contundente que no existe vínculo entre las vacunas infantiles y el autismo, el mes pasado Trump apremió públicamente al secretario de Salud para que diera una actualización sobre la investigación del autismo en una reunión de gabinete.
“¿Cómo vas con la investigación sobre el autismo?”, preguntó entonces Trump.
Kennedy respondió: “Tendremos una respuesta para usted”.
Este lunes, Kennedy volvió a decir que, en su opinión, un factor ambiental desconocido es responsable de los crecientes diagnósticos de autismo y señaló que su departamento presentará los resultados de las investigaciones “tan pronto como estén listos”.
El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., crítico de las vacunas desde hace mucho tiempo, ya había liderado iniciativas para eliminar las recomendaciones universales de la vacuna contra la hepatitis B para los niños y reducir la lista de vacunas recomendadas, alegando una relación con el autismo que los científicos han desmentido.











