El disco que surgió del caos

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Por Alexa Durán.

Terminar una relación nunca es sencillo. Terminar una relación y tener que trabajar con tu ex es aún peor. 

Eso fue lo que vivió Fleetwood Mac: en 1976, cuando entraron al estudio a grabar su próximo álbum, cada miembro arrastraba una ruptura, un rencor o una traición. ¿Qué pasa cuando estás forzado a enfrentar tus sentimientos junto a la persona que los está causando?

Stevie Nicks y Lindsey Buckingham acababan de separarse, con rumores de que Stevie le había sido infiel con el baterista Mick Fleetwood; al mismo tiempo, John y Christine McVie finalizaban su divorcio. Sus relaciones se caían a pedazos y, como resultado, nos dieron mucho más que un simple titular de revista.

Así surge Rumours, considerado por Rolling Stone (y también por mí) como uno de los mejores álbumes de todos los tiempos. El disco es una gran representación del proceso de terminar con alguien. Algunas canciones te hacen sentir enojo sobre todo lo que pasó, otras te enseñan que a veces solo debes dejar que te duela, y otras te recuerdan que, después de todo, todavía puedes volver a amar. 

Incluso si no estás pasando por una ruptura, este álbum es una experiencia musical que no te puedes perder. Es un soft rock melódico, con toques de misticismo y líneas de bajo que recuerdan al disco/funk. Si ignoras las letras, podría sonar como el álbum perfecto para un viaje en carretera; pero si prestas atención a ellas, podrás verte identificado con alguna historia.

Rumours es un recorrido por el tumulto emocional que vivía la banda. Cada miembro estaba escribiendo sobre su propia vida, sus experiencias amorosas con alguien dentro de la misma banda, y eso es lo que lo hace tan honesto. 

Es de lo que más me fascina de este álbum: cualquier artista puede tener una canción sobre el desamor, pero pocas se sienten tan crudas como aquí. Puedes sentir la tensión al cantarlas y comprender la intención impregnada en cada nota.

Honestamente, no sé qué es peor: saber que una increíble canción fue hecha para criticarte, o tener que cantarla en todos tus conciertos con la persona que la escribió. Más allá de la música, un concierto de Fleetwood Mac era un espectáculo. Las miradas entre ellos parecían parte de una obra teatral.

En una presentación en 1982, mientras cantaban The Chain, puedes ver la mirada entre Lindsey y Stevie: una rabia arraigada en el amor que una vez sintieron el uno por el otro. Es magnético; parece una lucha en medio del escenario, cantando una canción que describe la dificultad de mantener un vínculo que se ha roto.

Cuando mis amistades tienen problemas de amor, mi mejor consejo es este álbum. Claro, tal vez no todos vivimos experiencias tan específicas, pero Rumours, para mí, es como un manual de ruptura: hay una canción para cada sentimiento.

Por ejemplo, Second Hand News nos habla de celos y desamor: no puedes vivir con esa persona, pero tampoco puedes vivir sin ella.

Dreams, escrita por Stevie, es casi un mantra de desapego: “Players only love you when they’re playing”.

En Go Your Own Way, Lindsey responde con despecho, exigiendo seguir caminos distintos tras una relación que ya no funciona.

Christine, más positiva, canta en Don’t Stop sobre mirar hacia adelante a las posibilidades que depara el futuro.

En You Make Loving Fun, nos habla de la chispa de un nuevo amor: “I never believed in miracles / but I have a feeling it’s time to start”.

Y todo cierra con mi canción favorita: Gold Dust Woman, donde Stevie explora la autodestrucción y un lado más turbio del desamor.

Sobre todo, Rumours es una lección de cómo transformar el dolor en arte. Cada canción captura emociones crudas, pero también ritmos que te hacen querer escucharla una y otra vez. A través de sus letras y melodías, Fleetwood Mac logra que sientas cada ruptura, cada enojo, cada chispa de esperanza. 

Por eso es que me encanta Fleetwood Mac; a pesar de su desamor de telenovela, lograron sacar de ese caos un disco perfecto.

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