La Educación es realmente la solución?

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Por Diego Aguilar

¿Realmente la educación eleva la calidad de vida por sí sola o es un mito moderno?

En Finlandia, por los años setenta, reformaron todo el sistema educativo. Educación gratuita, maestros súper preparados y con autonomía, igualdad de oportunidades para todos.
El resultado: un país agrícola y relativamente pobre se convirtió en una economía de innovación. Biotecnología, diseño, tecnología. La educación fue clave para sostener un Estado de bienestar sólido.

En Corea del Sur, después de la guerra de 1950 a 1953, apostaron por alfabetización masiva y formación técnico-universitaria. En Singapur, Lee Kuan Yew puso la educación en el centro del proyecto nacional desde los sesenta: inglés, matemáticas, disciplina cívica.
Pasaron de ser un puerto pobre a un centro financiero y tecnológico global. Irlanda y, en otro sentido, Cuba, también muestran cómo la educación puede impulsar movilidad y desarrollo.

Para muchos pensadores de corrientes conservadoras, estos casos prueban el educacionismo: la educación como motor de progreso.

Pero veamos a Estados Unidos. Sí, el estandarte del desarrollo moderno, los paladines de la democracia y la justicia. Uno de los países con mayor alfabetización. Y aun así, los precios de la vivienda suben mucho más que la inflación.

Según la Federal Housing Finance Agency (FHFA), entre 1980 y 2025, la vivienda aumentó +604%. El CPI del Bureau of Labor Statistics creció +292%. La diferencia: unos 300 puntos porcentuales.

Una alta alfabetización no garantiza igualdad económica. Distribución del ingreso, políticas de vivienda, salarios, regulación del crédito y poder de mercado pesan más que la educación por sí sola.

Dato duro: somos la primera generación con muchas menos probabilidades de comprar una casa que nuestros padres. Un fenómeno que no se había dado en casi 4,500 años de civilización.

Una analogía famosa lo resume: si tienes un hombre hambriento, ¿le das un pescado o le enseñas a pescar?

La respuesta común: enséñalo a pescar. Pero si tiene hambre, sus capacidades cognitivas bajan. No aprenderá del todo bien, aunque le enseñes.

La educación, sin un marco material que la sostenga, puede convertirse en un mito. Para que exista desarrollo real, se necesitan condiciones concretas y bien establecidas.

Quizá ahí radica el verdadero reto: no solo enseñar a “pescar”, sino garantizar que haya peces, cañas y un río donde hacerlo.

¿Cuál es su postura acerca del educacionismo?
¿Creen en él?
¿Lo ven válido?

¿Es una vía de desarrollo sustentable para un proyecto de nación?

¿O simplemente lo consideran una idea política y social?

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