El primer ministro de Australia dijo que el atropello de la diputada Helen Haines no fue un accidente

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La legisladora independiente sigue en estado crítico tras ser operada. El detenido, de 43 años, llevaba un cuchillo en el vehículo, y el ataque reabre el debate sobre la seguridad de los políticos en un país donde circulan sin escolta

INFOBAE.-El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, aseguró que el atropello de la diputada federal, Helen Haines, ocurrido el lunes, no fue un accidente sino un acto aparentemente deliberado. La legisladora permanece en estado crítico después de una cirugía.

“Esto no fue un accidente. Parece que hubo un acto deliberado. No sabemos cuál es la motivación”, declaró el jefe de Gobierno a la cadena pública ABC. En otra entrevista, con el canal News24, fue más lejos y dijo que el hecho estaba “claramente dirigido a causar daño” a la diputada, y que no se trató de un auto que se salió de la calzada.

Haines, de 65 años y legisladora independiente por la circunscripción de Indi, en el estado de Victoria, fue embestida a media tarde por una camioneta Toyota Land Cruiser frente a su oficina electoral en Wangaratta, una ciudad de unos 30.000 habitantes. Un helicóptero la trasladó a un hospital de Melbourne, la capital estatal.

Albanese relató lo que contaron los testigos. El conductor pasó junto a la diputada cuando ella estaba junto al maletero de su auto estacionado, giró y volvió para golpearla. Un transeúnte detuvo al hombre y lo entregó a la Policía.

Agentes de policía montan guardia en la escena de un ataque con vehículo contra la legisladora australiana Helen Haines en Wangaratta, Australia, el 19 de octubre de 2026, según se observa en esta captura de pantalla obtenida de un video. Australian Broadcasting Corporation/vía REUTERS

El sospechoso tiene 43 años. Hasta la mañana del martes no había sido identificado ni se habían anunciado cargos. Los agentes hallaron un cuchillo dentro del vehículo e investigan si el acto fue intencional. La pesquisa quedó a cargo del equipo nacional antiterrorista, que integra policías y agencias de inteligencia.

La Policía de Victoria matizó el alcance del caso. El superintendente interino Ashley Mason lo calificó de “incidente aislado” y aseguró que no hay indicios de una amenaza vigente contra otras personas ni contra la comunidad.

Para medir el peso político de la víctima hay que remontarse a 2013. Ese año, el movimiento comunitario Voices for Indi llevó a la independiente Cathy McGowan a derrotar por 439 votos a la liberal Sophie Mirabella, en un distrito históricamente conservador. Haines, enfermera, partera e investigadora en salud rural, fue elegida por ese mismo movimiento para sucederla. En 2019 se convirtió en la primera independiente en heredar el escaño de otra y fue reelegida en 2022 y 2025, algo poco habitual entre quienes no pertenecen a los grandes partidos.

Albanese y dirigentes de distintos partidos, entre ellos el líder opositor Angus Taylor, expresaron su apoyo a Haines y destacaron su trayectoria de diálogo y de trabajo transversal en el Parlamento.

El ataque reaviva la preocupación por la seguridad de los legisladores en un país que ha cultivado la cercanía entre políticos y ciudadanos. La Policía Federal Australiana investigó 950 incidentes de amenazas contra parlamentarios en el año fiscal 2024-25, un 63% más que en los cuatro años anteriores sumados. Los datos oficiales para 2025-26 superan las 1.000 amenazas.

La diputada independiente por Indi, Helen Haines, interviene en una rueda de prensa junto a trabajadores de servicios jurídicos comunitarios que operan en primera línea, en la sede del Parlamento en Canberra, Australia, el 14 de octubre de 2026. AAP/Mick Tsikas/ vía REUTERS

En octubre de 2025, esa fuerza creó equipos de investigaciones de seguridad nacional para perseguir a quienes hostigan a representantes electos. En febrero de 2026, su comisionada, Krissy Barrett, informó de 21 personas imputadas desde entonces. Ese mismo mes, Albanese fue evacuado de su residencia oficial en Canberra por una amenaza de bomba.

El primer ministro vinculó la violencia con el clima político. “Ha habido un aumento de la temperatura, demasiados gritos y poco diálogo”, sostuvo, y dijo que no hay duda de que las redes sociales influyen en ese deterioro.

Australia no es un caso aislado. En Estados Unidos, la violencia política ha escalado en la última década, con la agresión a martillazos contra Paul Pelosi, esposo de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en 2022; el intento de asesinato de Donald Trump en un acto de campaña en Pensilvania, en 2024; y los asesinatos en 2025 de una legisladora estatal de Minnesota y su esposo, y del activista conservador Charlie Kirk, en Utah.

En el Reino Unido, los homicidios de la laborista Jo Cox, en 2016, a manos de un extremista de ultraderecha, y del conservador David Amess, en 2021, apuñalado por un atacante inspirado en el Estado Islámico, llevaron a reforzar la protección de los diputados.

Mientras no se conozca el móvil del conductor, la lectura política del caso seguirá abierta. Lo que determine la investigación definirá si Australia afronta un hecho aislado, como sostiene la Policía de Victoria, o el primer signo de que la hostilidad que ya enfrentan sus representantes empieza a traducirse en violencia física.

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