Exige GUA mayor vigilancia en purificadoras ante contaminación del acuífero

Blakely Morales
Ante la evidencia de presencia de mayor cantidad de contaminantes en el acuífero somero y profundo del que extraemos la mayor cantidad de agua para el consumo público en la Zona Metropolitana, conurbada y en municipios vecinos de San Luis Potosí como Villa de Reyes, los integrantes del Grupo interdisciplinario Universitario del Agua, insistieron en una serie de acciones urgentes con el objetivo de reducir las posibles afectaciones a la salud pública.
Entre los avances de la Agenda Hídrica, presentada este lunes por el Grupo Universitario del Agua, el doctor Antonio Cardona Benavides investigador del área de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ingeniería, expuso que el agua subterránea, específicamente la del acuífero profundo, presenta variaciones importantes en su calidad.
A partir del estudio de más de 400 muestras, a lo largo y ancho del acuífero, se detectaron concentraciones elevadas de flúor y arsénico, en prácticamente todas las zonas, y en algunas incluso, ya hay presencia de uranio.
Aunque se sigue asociando estos elementos a condiciones naturales del propio acuífero, a la sobreexplotación y a la presencia de roca volcánica en la zona de recarga, el investigador reveló que en el 13 por ciento de los casos, se detectó presencia de contaminantes provenientes de la superficie, es decir, por efecto de la actividad humana, incluso ya presente en el acuífero profundo; anteriormente se hablaba de esta afectación solamente en el acuífero somero.
Tanto el flúor como el arsénico, se encuentran en niveles muy elevados en el agua para consumo humano y agrícola, por encima de lo permitido por la normatividad mexicana. El uranio se ubicó en menores proporciones, pero sí en un puntos de disposición para el uso público.
La ubicación de los pozos, independientemente de los límites administrativos municipales y la forma en que se construyen, podría ser determinante para la calidad del consumo de la población.
Pero con su característico estilo vocal, el doctor Fernando Díaz Barriga, integrante del GUA, consideró que, a pesar de que desde hace treinta años se ha difundido la presencia y los efectos a la salud física de los elementos como el arsénico y el flúor, esta información se ha ignorado y ocultado.
Díaz Barriga insistió en que quedan muy pocos pozos con agua limpia, sino es que ninguno, en los municipios que se abastecen del acuífero; “díganme dónde hay agua potable”, solicitó; alertó también en que uno de los peligros actuales es el de mantener los niveles permitidos de flúor y arsénico en 1 miligramo por cada litro de agua, cuando debería ubicarse en 0,4 miligramos para cuidar principalmente, la salud intelectual de las infancias, según sus hipótesis.
Hizo un llamado a la secretaría de salud, para solicitar a los operadores de agua que entreguen agua potabilizada a la ciudadanía, que se incremente la inversión en sistemas de ósmosis inversa para potabilizar, y vigilar que las embotelladoras vendan agua libre de flúor, arsénico, y otras sustancias y sólidos que están presentes en el acuífero.
En entrevista, Díaz Barriga señaló que anteriormente la Universidad realizaba esa vigilancia, incluso con pipas que abastecen líquido, pero ahora con los problemas financieros no ha sido posible un monitoreo constante de la calidad del agua; insistió en que más que perforar pozos cada vez más profundos, hay que limpiar el agua que proviene del acuífero.
Y es que incluso dijo que no hay garantía de que el agua embotellada que tomamos, sea potable; por eso insistió en la implementación de sistemas de ósmosis inversa que ayuden a garantizar el consumo de agua limpia.
Por otro lado y en temas políticos, dijo que ya no le interesa pelearse con políticos de gobiernos salientes, y pensando en los próximos comicios electorales, exigió visión de Estado, de estadistas.










