A días de que se le dicte sentencia, la defensa legal de “Tony Montana” presentó un memorándum ante la Corte del Distrito de Columbia —tras haberse declarado culpable— en el que pide desestimar la pena de 30 años solicitada por la fiscalía estadounidense.

“Casi no existe posibilidad de que sobreviva a una pena de prisión de 30 años. Incluso resulta sumamente cuestionable si lograría cumplir el término de 20 años recomendado por la Oficina de Libertad Condicional”, indicó la defensa del integrante del CJNG.

En la carta también se justifica esta partición al señalar que cuando “Tony Montana” cumpla su sentencia, tendría más de 80 años de edad y, asumiendo que siga con vida, “no representaría ninguna amenaza en ese momento de volver a involucrarse en actividades criminales”.

Historia de Tony Montana

En el documento se relata que Antonio Oseguera nació en 1958 en una ranchería cercana a Aguililla, Michoacán, siendo el tercero de siete hermanos. Tras el abandono de su padre a los 10 años, la familia enfrentó una situación de pobreza extrema, por lo que trabajó en el campo dejando la escuela.

A los 16 años migró a Los Ángeles para buscar a su padre y trabajar en una fábrica de cercas de malla. Posteriormente, se trasladó a San Francisco, California, donde laboró durante dos décadas en restaurantes y clubes nocturnos como lavaplatos, cocinero, mesero y cantinero.

Durante su estancia laboral en los bares y restaurantes de California, Oseguera desarrolló una adicción al alcohol y a la cocaína. Su dependencia de las drogas lo llevó a involucrarse en la venta de sustancias ilícitas como medio para financiar su propio consumo.

En noviembre de 1996, Antonio Oseguera fue arrestado y acusado en una conspiración federal de distribución de heroína, por lo que lo condenaron a 63 meses de prisión y, al terminar la condena, fue trasladado a México en 2001.

Al regresar a México, Antonio Oseguera se mudó inicialmente a Apatzingán, Michoacán, y luego a la ciudad vecina de Uruapan.

Según el documento, su incursión en las redes de narcotráfico de mayor escala fue de “manera coyuntural”, debido al ascenso de su hermano “El Mencho”, ya que a medida que consolidaba su poder, a Antonio Oseguera se le asignaron tareas operativas subordinadas dentro de la estructura del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).