La función continúa: El legado de TIM CURRY

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Por Alexa Durán.

Tim Curry es un artista difícil de describir.

Tenía tantas facetas como talentos, e interminables créditos en la industria del entretenimiento. Actor, cantante, intérprete de teatro, actor de voz y, sobre todo, un artista capaz robarse la atención de la audiencia en cada proyecto.

Nacido en Inglaterra en 1946, Curry comenzó su carrera profesional en los escenarios londinenses antes de cruzar el Atlántico y convertirse en uno de esos artistas difíciles de categorizar.

Tenía una versatilidad inigualable: podía ser elegante y grotesco, aterrador y divertido, extravagante y vulnerable. Pero si hay algo que atraviesa buena parte de su carrera es su capacidad para abrazar la peculiaridad en cada papel.

Podía hacernos reír con las ocurrencias de Wadsworth en Clue y, en un parpadeo convertirse en la pesadilla de toda una generación bajo el maquillaje blanco de Pennywise.

Y entre todos esos personajes hay uno que cambió su carrera y cuyo impacto permanece hasta nuestros días.

En 1973, Curry llegó a los escenarios londinenses como el Dr. Frank-N-Furter, un extravagante científico que vivía en un castillo, construía humanos artificiales y parecía no tener ningún interés en respetar las reglas de género, sexualidad o comportamiento que se esperaban de un protagonista convencional.

Dos años después, Curry llevó al personaje a la pantalla en The Rocky Horror Picture Show.

Vestido con corsé, medias y tacones, Frank-N-Furter no era precisamente el protagonista que Hollywood esperaba encontrar en los años setenta. Era provocador, teatral y desvergonzado; un personaje abiertamente sexual que seducía a prácticamente todo aquel que se cruzara en su camino.

La cinta no tuvo un éxito inmediato. Estrenada en una época en la que la representación de identidades y sexualidades fuera de la norma era mucho más limitada, la película presentó una forma de expresión que resultaba radical para su momento.

con el tiempo, encontró una segunda vida gracias a sus funciones de medianoche y se volvió  un espacio de identificación, expresión y libertad para muchas personas de la comunidad LGBTQ+. Mucho de eso fue gracias a Frank.

El personaje no era convencional ni pretendía serlo. Su extravagancia, sexualidad y actitud terminaron convirtiéndose en parte de aquello que hizo que Rocky Horror trascendiera su época.

Y aunque Frank-N-Furter fue, quizás, su personaje más emblemático, sería injusto reducir a Tim Curry a un solo papel.

Tim Curry, Spamalot

Su carrera teatral le valió tres nominaciones al premio Tony por Amadeus, My Favorite Year y Spamalot. En televisión, su trabajo de voz le valió un Daytime Emmy por Peter Pan & the Pirates. También desarrolló una carrera musical propia y grabó distintos álbumes de estudio. Entre ellos se encuentra “Girls”, una de mis canciones favoritas de su repertorio.

Fuera de su impresionante trayectoria, uno de los mayores impactos que me deja es el amor a lo anticonvencional.

Ya sea como ícono queer o el origen de un trauma generacional, Curry convirtió a muchos de sus personajes más excéntricos en figuras magnéticas y demostró que no siempre hay que encajar para dejar una huella.

Esta semana cayó el telón para uno de los artistas más difíciles de encasillar, pero su voz y su impacto se quedan para siempre. Frank-N-Furter puede seguir haciendo el Time Warp, Pennywise puede seguir acechando en las alcantarillas, y Tim Curry seguirá apareciendo, una y otra vez, cada vez que alguien presione play.

Hasta siempre, Tim Curry.

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