La huella humana en los océanos crecerá más del doble en los próximos 25 años

0
393

La magnitud de los futuros impactos humanos en los océanos “podría superar la capacidad de los ecosistemas para adaptarse al cambio ambiental”, advierte un nuevo estudio.

WIRED.- Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara advierte que la presión humana sobre los océanos se duplicará en los próximos 25 años, lo que llevará a los ecosistemas marinos a un umbral crítico que pondrá en duda su supervivencia en el futuro.

Ben Halpern, director del Centro Nacional de Análisis y Síntesis Ecológica de la misma universidad y líder del proyecto, afirmó que el cálculo “es preocupante e inesperado, no porque los impactos vayan a aumentar (lo cual no sorprende), sino porque lo harán con gran magnitud y rapidez”.

La investigación da continuidad a un trabajo previo realizado en 2008 por Halpern y un grupo de científicos, en el que por primera vez se intentó comprender cómo las actividades humanas se combinan y afectan a los océanos. Ese esfuerzo sintetizó 17 conjuntos de datos globales para cartografiar la intensidad y el alcance de la intervención humana en los mares del mundo. Su conclusión fue contundente: ningún sitio permaneció intacto y el 41 % de los entornos marinos resultó gravemente afectado.

Halpern señala que aquel primer estudio ofrecía un panorama del estado actual de las afectaciones, pero sus conclusiones se basaban en el seguimiento individual de cada presión, lo que limitaba la comprensión integrada de todos los factores. Según el investigador, esa visión generó “la sensación generalizada de que el océano era tan vasto que la huella humana no podía ser tan seria”.

El nuevo trabajo busca poner a prueba esa percepción mediante proyecciones que permiten anticipar el daño en los mares en las próximas décadas. Para ello, los especialistas reunieron de distintas fuentes los conjuntos de datos más completos disponibles sobre la situación presente y las previsiones de diez presiones antropogénicas, organizadas en cinco categorías y analizaron variables como el aumento de la temperatura del agua, el índice de calor del aire, el incremento del nivel del mar, los niveles de acidificación, la disminución del oxígeno disuelto, los cambios en la cadena alimentaria marina, la reducción de biomasa pesquera y la contaminación derivada de la densidad poblacional en zonas costeras.

El futuro marino amenazado por las actividades humanas

Con esta información se elaboraron dos series de mapas con resolución de 10 kilómetros. El primer grupo representó el estado de las presiones entre 2010 y 2020 para establecer condiciones de referencia. El segundo proyectó las presiones esperadas entre 2041 y 2060 bajo dos escenarios climáticos: el SSP2-4.5 (intermedio, similar a las políticas actuales) y el SSP5-8.5 (extremo, basado en un alto consumo de combustibles fósiles). Ambos escenarios permitieron modelar cómo distintas trayectorias de emisiones influirían en los mares.

Los resultados son inquietantes: a escala global, el impacto de la actividad humana en los océanos podría aumentar entre 2.2 y 2.6 veces hacia mediados de siglo. No obstante, las zonas tropicales podrían registrar un incremento de hasta 3.2 veces, mientras que en los polos el alza sería de 2.5 veces, aunque con un avance más paulatino.

El estudio también advierte que, aunque menos del 0.1 % de las aguas marinas presentan hoy una puntuación de impacto crítico, esta cifra podría escalar en las próximas dos décadas hasta 3.9% bajo el escenario más severo de emisiones. Los aumentos de riesgo serían especialmente relevantes en el Ártico y la Antártida, los mares de Rusia, el Mediterráneo, el Sudeste Asiático y las costas de Oriente Medio e India. En el caso de las zonas costeras, el deterioro proyectado es aún más alarmante: pasarían del 1.4 % actual a más del 20 %.

“Las regiones costeras ya experimentan impactos acumulativos en promedio 1.7 veces mayores que el resto del océano, lo cual no resulta extraño dado que varias presiones —como la contaminación por nutrientes, la perturbación costera, el ascenso del nivel del mar y el calor del aire— afectan principalmente a estas áreas. Se prevé que continúen enfrentando mayores impactos que las regiones oceánicas abiertas, aunque a un ritmo ligeramente menor al registrado hasta ahora”, explican los autores en una publicación en la revista Science.

Además de los hábitats costeros, se prevén repercusiones severas en marismas, pastos marinos, manglares y arrecifes de roca. De acuerdo con la investigación, la magnitud de los futuros impactos “podría superar la capacidad de los ecosistemas para adaptarse al cambio ambiental, lo que a su vez representaría desafíos para las sociedades e instituciones humanas en múltiples dimensiones”.

El calentamiento de los mares y la reducción de biomasa por la pesca fueron identificados como los principales factores de riesgo y los mayores impulsores de los impactos proyectados. Por ello, los especialistas subrayan la urgencia de implementar políticas más estrictas para mitigar el cambio climático y mejorar la gestión pesquera. Consideran que este análisis debe servir como referencia para acelerar la adopción de medidas que reduzcan o amortigüen las presiones de la actividad humana sobre los océanos.

“Poder anticipar el futuro es una herramienta de planificación sumamente valiosa. Aún tenemos la capacidad de modificar ese porvenir; este artículo debe leerse como una advertencia, no como un destino inevitable”, concluyó Halpern.

 

Compartir en:

Leave a reply