La Memoria Futuro

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  • Por Diego Aguilar 

Hace casi cinco años descubrí este disco maravilloso. Era un día muy parecido al de hoy: estaba enfermo de la garganta y las nubes eran de un gris espeso.

Mi yo de 14 años atravesaba muchos cambios, y las inyecciones de ego de la música de Kanye West ya no eran suficientes. Necesitaba algo más, necesitaba acercarme a mí mismo como nunca lo había hecho.

No sé si fue coincidencia o destino, pero abrí Spotify y en mi weekly radar apareció ahí:

“La ciudad” – Siddhartha con Zoé.

Apreté play y sentí lo que pocas veces uno experimenta al escuchar una gran canción por primera vez: una mezcla entre emoción, intriga y la sensación de que el cerebro recibe un masaje con cada nota musical. La letra me atravesó y me dejó con hambre de más. Pulsé los tres puntos en mi celular y fui directo al disco, sin saber que estaba a punto de toparme con el proyecto musical más íntimo e importante de mi vida.

Memoria Futuro es el sexto álbum de Jorge Siddhartha González Ibarra, mejor conocido como Siddhartha. Un proyecto donde expone su vulnerabilidad a través de letras contrastantes y llenas de introspección.

El disco cuenta una historia tan común como personal: la incomodidad de acabar una relación importante. Habla del maldito “hubiera”, de fantasear con seguir junto a alguien que te permitió ser vulnerable como nunca antes. De ese torbellino de emociones que jamás imaginaste, hasta que —sin previo aviso— tienes que decir adiós.

Ya sea por las inevitables consecuencias de nuestras acciones o por una broma de mal gusto del universo, terminas atrapado en la prisión más peligrosa: la mente, con todos los escenarios ficticios que creamos para sentirnos bien. Para disfrazar la locura de esperanza.

Memoria Futuro es aprender a decir adiós y a salir de ciclos que nos lastiman. Son diez canciones maravillosas y llenas de alma, acompañadas por una mini-película en YouTube llamada El Relato de la Memoria Futuro.

Probablemente Siddhartha también se vio atrapado en esos ciclos. Desde ahí, desde la herida y la memoria, decidió compartirnos este relato. No solo cuenta una historia: nos advierte, nos aconseja y nos invita a detenernos antes de repetir patrones que terminan por consumirnos. Nos muestra lo que significa cargar con recuerdos que pesan y, al mismo tiempo, proyectar un futuro marcado por esa misma sombra. Todo lo condensa en la imagen de una cabaña: un espacio simbólico en el que nadie quisiera entrar, recordatorio de lo que podemos evitar si decidimos romper con el ciclo.

Y entonces, el relato concluye con una reflexión que bien podría ser el eco del propio disco:

“Para mí, el tiempo es un concepto, no un hecho.

El tiempo se mueve en todas direcciones y no en línea recta hacia adelante, pues el pasado y el presente construyen inmediatamente el futuro.

Empezaré indagando en la memoria, aquella caja fuerte invisible escondida en lo más profundo del alma, el único lugar conocido donde el tiempo no pasa, la gente no muere, el amor no acaba y los momentos siguen existiendo eternamente.

¿Y qué se puede decir del incomprensible futuro? Cómo describir esa ventana de múltiples paisajes, la puerta hacia destinos infinitos, la hoja en blanco de aquello que aún no sucede, pero que a su vez, ya está escrito.

De todo esto, me siento una consecuencia. Creo haber tenido recuerdos de lo que aún no he vivido y entre ellos haber visto… la Memoria Futuro.”

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