La ONU alerta que los apagones en Cuba ponen en riesgo la vacunación de 70,000 niños

La OCHA advirtió que la falta de energía prolongada interrumpe la cadena de frío, deteriora dosis pediátricas y obliga a suspender calendarios de inmunización, además de afectar incubadoras y respiradores en hospitales de la isla
INFOBAE.-La crisis energética de Cuba pone en riesgo la vida de decenas de miles de niños: la Organización de Naciones Unidas advirtió que los apagones prolongados amenazan directamente los programas de vacunación sistemática de cerca de 70,000 menores y el funcionamiento de equipos hospitalarios como incubadoras y respiradores.
Un informe reciente de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) describió la situación como una emergencia que desborda la capacidad de respuesta disponible.
La generación eléctrica en agosto cubrió menos de un tercio de la demanda nacional, una caída pronunciada frente al 45% registrado en enero. En algunas provincias, los cortes superaron las 30 horas consecutivas; en Matanzas, los residentes soportaron hasta 87 horas sin electricidad en lo que va de 2026.
Los apagones colapsan el sistema de salud y el acceso al agua
La interrupción de la cadena de frío es una de las consecuencias más graves para el sistema sanitario. Sin refrigeración garantizada, las vacunas se deterioran y los calendarios de inmunización infantil quedan suspendidos.
La ONU subrayó que incubadoras y respiradores —equipos que dependen de un suministro eléctrico estable— funcionan de forma intermitente en hospitales de toda la isla.

El impacto se extiende al acceso al agua potable. OCHA precisó que la crisis eléctrica agrava el desabastecimiento hídrico tras un verano seco y afecta a unas 3.5 millones de personas, aproximadamente la mitad de ellas en La Habana. Las estaciones de bombeo de la capital dejaron de operar en repetidas ocasiones durante los colapsos del sistema eléctrico nacional.
La Organización Mundial de la Salud y la propia OCHA informaron en mayo que más de 100,000 pacientes —entre ellos 11,000 niños— aguardaban cirugías postergadas por los cortes de luz. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente esa cifra ante la prensa internacional.

El bloqueo petrolero de Washington y el fin del crudo venezolano
La crisis tiene dos detonantes recientes que se sumaron a décadas de deterioro de infraestructura. En enero de 2026, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, lo que interrumpió casi por completo las importaciones de crudo.
Días después, la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses puso fin al esquema por el que Venezuela enviaba petróleo a la isla sin costo, un mecanismo que cubría parte sustancial de las necesidades energéticas cubanas.
En septiembre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos amplió las sanciones y designó a ABAPET —la empresa estatal encargada de importar equipos y repuestos para la red eléctrica— junto a otras cuatro entidades del sector petrolero y minero.

El secretario de Estado Marco Rubio sostuvo en Barranquilla, Colombia, que la crisis es estructural: “El principal motivo por el que Cuba sufre una crisis energética es que Venezuela ya no regala su petróleo”, y atribuyó el deterioro a años de falta de inversión en la red eléctrica por parte del Gobierno de La Habana.
La Unión Eléctrica cubana reconoció en septiembre que más de 1,200 megavatios de capacidad instalada permanecen paralizados por falta de combustible importado.
La disponibilidad estimada ronda los 1,300 megavatios frente a una demanda de entre 2,850 y 3,300 megavatios. Desde enero, el sistema sufrió al menos seis colapsos totales; el más extenso ocurrió el 16 de marzo, con casi 30 horas de apagón en todo el territorio nacional.
El plan humanitario de la ONU llega a menos de la mitad de su meta de financiación
La ONU presentó en marzo un Plan de Acción para asistir a unos dos millones de cubanos, con un presupuesto de USD 94 millones. Al cierre de junio, el plan estaba financiado apenas al 40%, con USD 42 millones recibidos. La organización advirtió que “las necesidades siguen superando los recursos disponibles” y que la mayoría de los socios humanitarios carece de fondos suficientes en los sectores de seguridad alimentaria, salud y agua.
Hasta esa fecha, el sistema de Naciones Unidas y sus socios habían entregado agua potable a cerca de 500.000 personas y asistencia alimentaria a más de 900,000.
La Unión Europea anunció en julio un desembolso adicional de 10 millones de euros para atención sanitaria, alimentos de emergencia y rehabilitación de sistemas de agua, con foco en adultos mayores, niños y mujeres embarazadas.
Cuba acumula seis años de crisis económica sostenida, con escasez de alimentos, combustible y medicamentos, inflación persistente y dolarización parcial.
La ONU calificó el bloqueo petrolero como contrario al derecho internacional, mientras Washington sostiene que la responsabilidad recae en el modelo económico del Gobierno cubano y ofreció USD 100 millones en ayuda humanitaria —60 millones canalizados a través de la Iglesia Católica y 40 millones a través de organizaciones no gubernamentales independientes— para evitar que el régimen controle su distribución.








