Promueven el turismo inclusivo

A 30 años de su fundación, el campamento Tlachtli mantiene operaciones ininterrumpidas en la Sierra de Álvarez y se posiciona como uno de los proyectos consolidados en turismo de aventura y naturaleza en el estado, con una estrategia que integra inclusión social, educación ambiental y trabajo comunitario.
Durante una rueda de prensa, la coordinadora operativa, Lucila Peralta, informó que la organización conmemora tres décadas de trayectoria continua desde su creación en 1996, periodo en el que ha diversificado sus servicios sin modificar su enfoque central: utilizar el contacto con la naturaleza como herramienta de formación y desarrollo social.
El campamento atiende a distintos segmentos, entre ellos instituciones educativas, empresas y grupos en condiciones de vulnerabilidad, particularmente personas con discapacidad. Las actividades se diseñan de acuerdo con los objetivos de cada grupo, pero incluyen de manera recurrente prácticas de turismo de aventura como rappel, tirolesa, exploración de cuevas y senderismo, así como ejercicios de interpretación ambiental y talleres comunitarios vinculados con la gastronomía y técnicas tradicionales.
Acompañada de la directora de turismo local, Claudia Lorena Peralta Antiga, comentó que uno de los ejes del proyecto es la conservación del entorno donde operan. La Sierra de Álvarez es considerada una zona estratégica para la región por su función en la recarga de mantos acuíferos que abastecen a la capital potosina. Aunque en los últimos años no se han registrado contingencias mayores, la zona enfrenta presiones derivadas del crecimiento urbano y el riesgo constante de incendios forestales.
En ese contexto, la organización promueve el turismo responsable como una vía para incentivar la protección del territorio, al generar presencia organizada, vigilancia y apropiación social del espacio natural.
Además del componente ambiental, el modelo de ellos, incorpora un enfoque en salud integral. La coordinadora señaló que el incremento de estilos de vida sedentarios, especialmente en población infantil y juvenil, ha llevado a reforzar actividades al aire libre que contribuyan al bienestar físico y emocional, así como al desarrollo de habilidades sociales.
A lo largo de tres décadas, la percepción del campismo también ha cambiado. De ser una actividad asociada a sectores con mayor acceso económico, ha evolucionado hacia una práctica que, según la organización, debe considerarse un derecho. Bajo esa premisa, ha implementado programas comunitarios y actividades sin fines de lucro para ampliar el acceso a estos espacios.
El proyecto fue fundado en 1996 por el profesor Miguel Ángel Peralta y la maestra Lucila Antigua, junto con un grupo de instructores. Desde entonces, ha transitado por distintos procesos de renovación interna, manteniendo como base la educación ambiental y la promoción de la vida al aire libre.
En el marco de su aniversario, la organización informó que recibió un reconocimiento en el World Travel Market en la categoría de turismo inclusivo, distinción que respalda su modelo de operación orientado a la accesibilidad.
Con este balance, se proyecta continuar sus actividades bajo un esquema que combina turismo, educación y conservación, en una región donde la presión sobre los recursos naturales y la necesidad de espacios de convivencia comunitaria mantienen vigencia.











