The Get Down: una carta de amor al hip-hop

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Por Alexa Durán.

Muchas series de Netflix son canceladas o no reciben la atención que merecen y terminan siendo prácticamente olvidadas.  The Get Down es el mejor ejemplo.

Estrenada en 2016 y ambientada en el Bronx en los años setenta, The Get Down nos lleva a una Nueva York marcada por la crisis económica, la segregación racial y la violencia.

En medio de este panorama, un grupo de adolescentes comienza a descubrir una nueva forma de expresión que está naciendo en las calles: el hip hop.

La serie sigue principalmente a Zeke, un joven que se encuentra dividido entre dos futuros completamente distintos. Por un lado, está el camino académico que su familia y su entorno consideran su mejor oportunidad para escapar de la pobreza. Por otro, está la música: una pasión que muchos a su alrededor perciben como una distracción que arruinará su potencial.

En paralelo está Mylene, quien sueña con convertirse en una estrella de pop/disco mientras intenta liberarse de las expectativas de su padre, un pastor profundamente religioso que considera que la industria musical podría llevarla por un camino equivocado.

Sin embargo, la serie plantea lo contrario: la música no es el problema, es la solución.

Y es ahí donde The Get Down tiene su punto más fuerte. Es una historia sobre jóvenes que intentan encontrar su identidad y construir un futuro en un lugar que parece haberles quitado todas las oportunidades.

Sus visuales son una locura. Su producción estuvo a cargo de Baz Luhrmann, y su estilo es exactamente lo que podríamos esperar de él: colores vibrantes, una estética teatral y una energía desbordante. La serie captura la Nueva York de los años setenta como un espacio decadente y lleno de vida al mismo tiempo.

Pero, por supuesto, uno de sus elementos más importantes es la música.

Su soundtrack mezcla funk, disco y soul con las primeras expresiones del hip hop, recreando el sonido de una cultura que todavía estaba tomando forma en las calles. La serie entiende que este movimiento nació de la mezcla, de la experimentación y de la necesidad de crear algo propio.

Y, además de utilizar canciones que ya forman parte de la historia de la música, The Get Down también cuenta con canciones originales que se volvieron memorables dentro de la propia serie. Incluso una de sus canciones más reconocibles cuenta con Nile Rodgers en la guitarra, lo cual ya es una garantía de calidad.

Lo que más me gusta de The Get Down es que se nota el cariño con el que retrata la música. No intenta presentar el nacimiento del hip hop como un simple momento histórico; lo muestra como un movimiento construido por personas que encontraron en la música una manera de expresarse, de resistir y de imaginar algo distinto.

Precisamente por esto resulta tan frustrante que Netflix no haya visto todo su potencial. La serie fue cancelada después de su segunda temporada, dejando una historia que todavía tenía mucho por contar.

Aun así, The Get Down sigue siendo una de las producciones más ambiciosas y musicalmente interesantes de su catálogo. Una serie con una trama entretenida y personajes cautivadores pero sobre todo, una historia sobre lo que ocurre cuando una generación encuentra una forma de hacerse escuchar.

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