
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) iniciará en 2026 un proceso gradual para retirar refrescos, panes industriales y otros productos procesados de los planteles de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) y el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH).
La Comisión del Seguimiento de Operaciones de las Concesiones para la Prestación del Servicio de Alimentos y Bebidas Alcohólicas (COSOC) de la UNAM, publicó una guía de aplicación obligatoria en los planteles de educación media superior de la máxima casa de estudios, cuyo principal objetivo es favorecer una alimentación saludable y suficiente.
El documento establece que no podrán venderse alimentos y bebidas no alcohólicas que no favorezcan a la salud, específicamente aquellos productos con predominio de grasas, harinas refinadas, sodio o azúcares en exceso.
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Entre los productos que serán desplazados de manera progresiva se encuentran las bebidas gaseosas con azúcar, botanas dulces y saladas, panes industriales, galletas, pasteles, helados, barras “energéticas”, cereales endulzados, yogures y leches saborizadas, jugos industrializados, sopas y fideos instantáneos, así como bebidas energéticas y para deportistas.
De acuerdo con la clasificación de alimentos ultraprocesados de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la UNAM se plantea sustituir estos productos por alternativas más saludables.
Por ejemplo: en lugar de refrescos la universidad promoverá la oferta de agua simple, agua mineral o carbonatada sin azúcar, así como aguas de frutas de temporada e infusiones herbales sin azúcar añadida.
En el caso de alimentos como los panes industriales, se sugiere incorporar opciones elaboradas con harinas integrales, avena o amaranto, preferentemente horneadas y sin coberturas.
Otro de los objetivos que pretende implementar la UNAM es el “Definir el mecanismo de exclusión de alimentos y bebidas preenvasados con sellos o leyendas precautorias que incluye el sistema de etiquetado frontal de advertencia”.
De acuerdo con información entregada vía transparencia a El Sol de México, la UNAM obtiene ingresos por ocho millones 730 mil 717 pesos, por medio del arrendamiento de 300 puntos de venta de alimentos dentro de sus instalaciones.
Una comerciante consultada por El Sol de México señaló que el pago mensual al Patronato Universitario le permite conservar su espacio, aunque sus ventas han disminuido al no poder comercializar la misma variedad de refrescos, botanas y panes que antes.
“La situación es muy difícil y nos cuesta mucho trabajo mantener los precios bajos, pues los productos suben, la comida sube y nosotros podemos mantenerlos al mismo precio, además de que tenemos que dar un pago por el espacio”, expresó.
Explicó que la reducción en la mercancía impactó su capacidad de inversión y visiblemente el surtido de su local, aunque continúa operando dentro del campus.
La implementación del plan se desarrollará en distintas fases a lo largo de 2026. A partir de enero iniciará una campaña permanente de comunicación y un proceso de sensibilización dirigido a autoridades universitarias, mientras que entre febrero y abril se realizará un diagnóstico de la oferta en los planteles. La aplicación del plan de limitación y eliminación gradual comenzará en julio de 2026 y se extenderá hasta julio de 2027, informó la UNAM.











