Las bebidas, mientras más calientes y abundantes, más aumentan el riesgo de padecer cáncer de esófago

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De acuerdo con una investigación en Reino Unido, no es necesario establecer rangos de grados centígrados a los que es seguro tomar café, té o mate, basta con que los sintamos “templados” o tibios

Latinus.- Mientras más calientes y frecuentes sean las bebidas que ingerimos —como el café, el té o el mate—, más contribuyen a aumentar el riesgo de padecer de cáncer de esófago del tipo del llamado carcinoma de células escamosas.

Desde el 15 de junio de 2016, tras una revisión de la evidencia disponible en ese momento, proveniente sobre todo estudios realizados en Irán y América del Sur, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó las “bebidas muy calientes” —alrededor de 70 grados centígrados— como “probablemente cancerígenas para los seres humanos”.

Sin embargo, quedaron muchas dudas sobre el tema, como ¿qué pasa con las que están más frías pero aún pueden considerarse calientes? ¿qué tipo de cáncer de esófago, de los dos principales que existen, tiene más probabilidades de desarrollarse? ¿el tipo de bebida importa? y ¿hay riesgo de que esto se sume a otros carcinógenos más fuertes, como el tabaco?

Ahora, de acuerdo con un estudio publicado el martes de la semana pasada en el que se consideraron datos de 977 mil 282 participantes durante un periodo de seguimiento medio de 14.2 años considerando la temperatura preferida de consumo y la frecuencia del mismo, se solucionan muchas de ellas.

 

Con muy caliente y muy frecuente basta

Dado que los datos fueron recabados por medio de entrevistas, los resultados de la investigación no están en grados centígrados de la bebidas sino en apreciaciones subjetivas de los participantes en términos de “muy caliente”, “caliente”, “templada” o “no consumo bebidas calientes”.

En ese sentido, los resultados del equipo de Papier indican que el consumo de bebidas a una temperatura “muy caliente” implica un riesgo tres veces mayor de desarrollar cáncer de células escamosas frente al consumo de bebidas “templadas”, pero no con el de desarrollar adenocarcinoma.

De manera similar el consumo diario de “seis o más bebidas calientes” se asoció con un aumento del 71% en el riesgo de cáncer de células escamosas en comparación con quienes tomaban menos de seis bebidas calientes; para el adenocarcinoma la asociación también fue escasa en este caso.

La investigación también encontró que las asociaciones observadas entre el riesgo y tanto la temperatura preferida de la bebida como la frecuencia de consumo de bebidas calientes “apenas se vieron afectadas” tras ajustar por factores como el tabaquismo o el consumo de alcohol”.

En otras palabras, cada uno de estos cancerígenos actúa por su cuenta y no tienen efectos sinérgicos.

Epílogo de bájale al calor

La investigación del equipo de Papier publicada en el International Journal of Cancer y hecha con datos de población adulta del Reino Unido, coincide con estudios similares que se han hecho en países de Asia, África y Sudamérica y que han analizado los riesgos también con factores como “quemarse la boca”.

Entre las conclusiones que aportan, de las que la más importante y obvia es que no conviene tomar bebidas “muy calientes”, se puede destacar que no es relevante hacer estos estudios con rangos precisos de temperatura, sino que la apreciación subjetiva de las personas es suficiente.

También lo es para comunicar los resultados: es más saludable tomar bebidas templadas que calientes y, sobre todo, que muy calientes.

O, en palabras de la investigadora Sandra López León, quien difundió este estudio en su cuenta de X: “Déjalas enfriar, añade leche o agua fría, o bébelas tibias”.

 

 

 

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