
Infobae.-
El lateral mexicano Rodrigo Huescas, exfutbolista de Cruz Azul, vive momentos de alivio y esperanza tras superar un prolongado período de inactividad con el F.C. Copenhague en la Superliga de Dinamarca.
Huescas está contento por su regreso
La última aparición de Huescas con el primer equipo del Copenhague data de hace meses, una ausencia que ha generado incertidumbre entre la afición mexicana que sigue de cerca el desempeño de sus legionarios.
Las declaraciones del futbolista arrojan luz sobre el proceso de recuperación y la intensidad con la que ha añorado regresar a la competición. El momento más esperado podría darse este fin de semana, según lo revelado por el propio jugador. “Estoy ansioso por jugar este domingo”, confesó el internacional sub-23. Este entusiasmo no es casualidad, sino el resultado de superar una etapa sombría que el propio futbolista calificó con franqueza.
“Mi lesión ha tardado mucho tiempo, y ha sido un año duro, pero ahora finalmente puedo jugar de nuevo”, añadió en la primera de sus intervenciones, una frase que resume el alivio tras meses de incertidumbre y trabajo en la sombra.
“Llevo un tiempo entrenando al cien por cien, pero aun así se ha tratado de tener paciencia para que se hiciera de la manera correcta. Todavía es así, pero al menos ahora tengo algunos minutos que esperar con ilusión”, agregó
¿Por qué no había jugado Huescas?
La principal razón detrás de la prolongada ausencia de Rodrigo Huescas de los terrenos de juego ha sido una serie de lesiones musculares que han mermado su progresión de manera significativa.
Las complicaciones para encadenar entrenamientos sin molestias y las recaídas durante el proceso de adaptación impidieron que el mexicano se asentara en el once titular o incluso que pudiera competir por un lugar en las convocatorias iniciales de la temporada.
Este período de inactividad, que Huescas describió como “un año duro”, no solo afectó su rendimiento deportivo, sino que puso a prueba su fortaleza mental. La exigencia de la adaptación a un nuevo idioma, una cultura diferente y un estilo de fútbol más físico se sumó a la frustración de no poder demostrar sus capacidades en el césped.
En este contexto de aislamiento deportivo, el respaldo de su círculo más cercano en el club ha sido determinante para mantener la moral alta. “Tengo muchas ganas de que llegue, porque mis compañeros me han apoyado mucho durante este período difícil”, expresó el futbolista en otra de sus declaraciones, evidenciando que el vestuario ha sido su principal refugio ante la adversidad. “Ellos me han ayudado mucho, también después de que volví al campo de entrenamiento, y no puedo esperar para ayudarlos de nuevo”, subrayó, reflejando el fuerte vínculo de gratitud que le une a sus colegas.
Huescas ha destacado la importancia de este soporte colectivo para navegar por la frustración de la recuperación. La transición de los entrenamientos individuales al regreso paulatino con el grupo ha sido clave. A pesar de este cauteloso optimismo, el defensa de 21 años ha comenzado a vislumbrar luz al final del túnel. “Todavía lo es, pero al menos ahora tengo algunos minutos por los que esperar”, confesó, consciente de que su retorno a la competición será progresivo.
La añoranza por la adrenalina del partido y la sensación del balón en los pies han sido constantes en el discurso de Huescas durante su proceso de sanación. Su mensaje final al portal del club denota una determinación inquebrantable y una alegría contagiosa por el reencuentro con su profesión.
“He echado de menos estar en el campo y ahora quiero jugar. Estoy simplemente emocionado y feliz de que finalmente estoy de vuelta”, concluyó, una declaración de intenciones que marca el inicio de una nueva etapa para el legionario mexicano en la capital danesa. La afición mexicana espera que este regreso sea definitivo y que el “Mago” pueda demostrar todo el potencial que lo llevó al fútbol europeo.









