“El ébola avanza más rápido que nosotros”: la actual epidemia podría ser la mayor de la historia, señala la OMS

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El brote ha contagiado a más de mil personas y ha causado 267 muertes en apenas un mes; la desinformación, la desconfianza en personal sanitario y el pensamiento mágico complican la respuesta ante la enfermedad

Reuters y AP.- Después de un mes, el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo registró el mayor número de casos confirmados durante ese tiempo para cualquiera de los episodios de la enfermedad, señaló este martes un alto cargo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con Abdirahman Mahamud, de la OMS, parte de la razón de la magnitud del brote radica en que algunos de los primeros casos confirmados se produjeron en centros urbanos, como Bunia y la ciudad minera de Mongbwalu, explicó en una rueda de prensa en Ginebra.

El brote de la cepa Bundibugyo en el Congo, que ha contagiado a más de mil personas y ha causado 267 muertes, se detectó tarde y, según los expertos, el virus ya llevaba meses circulando antes de que se declarara oficialmente el 15 de mayo.

En general, los brotes anteriores se identificaron primero en zonas rurales y, a menudo, se extinguieron rápidamente, señaló Mahamud.

“Lo importante es que tenemos que intensificar la respuesta, ya que este brote avanza más rápido que nosotros“, declaró a la prensa tras regresar de Bunia la semana pasada.

Hasta ahora, los dos brotes de ébola más grandes registrados fueron uno en África Occidental —en Guinea, Sierra Leona y Liberia—, que se cobró la vida de 11 mil personas entre 2014 y 2016, y otro menos mortal en el Congo en 2018.

Líderes religiosos, primeros respondientes

La República Democrática del Congo padece actualmente su decimoséptimo brote de ébola desde 1976, cuando el virus fue identificado por primera vez en el rico ecosistema de la cuenca del Congo, cerca del río Ébola.

Sin embargo, cinco décadas después, el virus sigue desconcertando a muchos de los enfermos en África, y mientras algunos de los afectados eligen el camino hacia el hospital más cercano, otros toman la senda hacia el santuario de un sanador tradicional, a menudo con consecuencias devastadoras.

Muchas personas en la región consideran la aparición de la fiebre hemorrágica como una aflicción espiritual y buscan hierbas y oraciones, lo que convierte a los líderes religiosos en los primeros respondedores en una emergencia mortal.

Entre las víctimas del brote actual hay trabajadores sanitarios sin equipo de protección, así como pastores y fieles que se reunieron mientras el ébola se propagaba, según trabajadores humanitarios y otras personas que hablaron recientemente con The Associated Press.

La enfermedad, causada por un virus, se transmite por contacto cercano con los fluidos corporales de pacientes enfermos o fallecidos. El brote actual es particularmente preocupante porque se ubica en una región donde muchos desconfían de los trabajadores de la salud y se niegan a buscar atención médica.

En Bunia, una ciudad de la provincia de Ituri que es el epicentro del brote, la desinformación sobre el ébola ha dificultado la respuesta de los trabajadores sanitarios.

Amuletos vs. comunicación

Un rumor indica que el ébola es propagado por personas malintencionadas que arrojan amuletos mágicos atados a billetes de dólar en letrinas de pozo.

“Algunas personas todavía describen el ébola como algo misterioso, espiritual o traído por forasteros, y no como una enfermedad que necesita atención médica”, afirmó desde Bunia Onesphore Bangenza, del grupo de ayuda Mercy Corps.

“Cuando la gente no confía en el sistema de salud, a menudo acude primero a sanadores tradicionales, líderes religiosos o personas que ya conoce. El peligro es que muchos sólo llegan al hospital cuando ya están muy enfermos”.

Además, el brote actual es causado por el virus Bundibugyo, un tipo raro de ébola para el que no hay medicamentos ni vacunas aprobados, y ocurre en una zona remota del Congo que también enfrenta violencia armada de grupos rebeldes y desplazamientos.

 

Dado que hay tantas personas en las comunidades afectadas buscando respuestas espirituales al brote, los trabajadores humanitarios han instado a los líderes religiosos a participar en el combate al ébola.

En un video ampliamente compartido entre la gente de Ituri, un líder catequista, que se curó recientemente de la enfermedad en el foco de ébola de Mongbwalu, habló con franqueza del error que pudo haberle costado la vida.

“Yo no suelo correr al hospital, así que decidí ir a los campos”, señaló Deogratias Kasereka, antes de explicar cómo sus hijos lo obligaron a buscar tratamiento médico.

Los síntomas son tan perturbadores —y a veces vergonzosos— que algunas víctimas prefieren la privacidad del santuario de un sanador tradicional, señaló Vincent Isimbwa, un anciano entre los adventistas del séptimo día en una comunidad remota de ugandeses que enfrentó el primer brote de Bundibugyo en 2007.

“Lo pasaron muy mal”, señaló Isimbwa. “El desafío con el ébola es que es tan terrible que algunas personas pueden creer que hay poderes sobrenaturales detrás”.

En aquel brote de ébola al menos a 36 personas murieron y la comunidad quedó terriblemente marcada. Muchos habitantes también lamentan que el virus Bundibugyo lleve el nombre de su distrito, la patria montañosa de aproximadamente 200 mil personas que en su mayoría viven como agricultores.

Epílogo de esperanza

A pesar de este panorama, Abdirahman Mahamud señaló algunos indicios de esperanza, reporta Reuters, destacando el rápido aumento del número de camas para pacientes de ébola hasta superar las 500 en las últimas dos semanas, así como los indicios de que la resistencia de la comunidad y la hostilidad hacia el personal de respuesta al ébola están empezando a remitir.

“Cada vez más comunidades son conscientes del riesgo que supone el ébola y solicitan recursos para protegerse y hacer frente a la situación”, indicó.

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