La Guardia Civil dijo que ha recibido denuncias de 64 personas desaparecidas en lo que ya es el accidente ferroviario más mortífero de España desde 2013.

“Las pruebas van siendo lentas, aunque a lo largo de hoy ya se van llamando a familias para que puedan venir a por sus resultados”, declaró Padilla el viernes.

No está claro cuántos de los desaparecidos se encuentran entre los cadáveres que aún quedan por identificar.

El accidente, que se produjo cerca de la localidad de Urda, en el centro de España, se suma a otro accidente mortal ocurrido en enero en el que se vieron implicadas las mismas empresas ferroviarias en la misma línea. Esto ha reavivado el debate sobre la seguridad y el mantenimiento de la red ferroviaria de alta velocidad española, la más extensa de Europa.

La colisión se produjo después de que varios trenes se detuvieran automáticamente debido a un fallo del sistema de señalización automática, tras lo cual el centro de control de Madrid tomó el control. Se autorizó a un tren operado por la empresa estatal Renfe a continuar su marcha, a pesar de que había un tren operado por Iryo parado más adelante, según el ministro de Transportes, Óscar Puente.

Una serie de averías

“La cadena de averías, instrucciones y acciones eventualmente habrían conducido a la colisión, sin que hubiesen actuado las barreras mitigadoras necesarias”, según el informe preliminar de la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (AITAT). Se estimó que el tren de Renfe circulaba a una velocidad de entre 160 y 200 km/h cuando se produjo la colisión.

La AITAT señaló que no podría confirmar la velocidad exacta del tren hasta que extrajera la información de la caja negra del mismo.

Sebastián Herrero, que viajaba cerca de la parte delantera del tren de Iryo, describió a Reuters su experiencia en los instantes posteriores al choque.

“El panorama es desolador. (…) Vagones completamente calcinados como si hubieran explotado, y volcados. (…) Lo que ves salir es gente en muy malas condiciones y otras que empiezan a sacar cuerpos de personas fallecidas y a ponerlos allí al lado de donde estábamos nosotros”, dijo.